24 de marzo 2006 - 00:00

Tras retratos, dan de baja a ex militares del bronce

La sede en la Capital Federal de la mutual de la comunidad judeo-argentina AMIA apareció ayer con una gran bandera que recuerdaa los desaparecidos durante la represión en los años 70.
La sede en la Capital Federal de la mutual de la comunidad judeo- argentina AMIA apareció ayer con una gran bandera que recuerda a los desaparecidos durante la represión en los años 70.
El gobierno retiró ayer todas las placas de bronce con los nombres de los jefes del Ejército. La medida, una exégesis de aquella que por medio de un banquito lo tuvo de protagonista al general Roberto Bendini descolgando los cuadros de Rafael Videla y Benito Bignone en el Colegio Militar, se cumplió luego de la salida de los uniformados que prestan servicio en el Edificio Libertador. Como lo había adelantado este diario, se buscó que los nombres de Videla, Nicolaides y Galtieri no compartieran el muro con la placa que hoy se coloca en conmemoración del golpe militar.

El nuevo bronce surgido de la imaginación presidencial dice en letras grandes: «Nunca más, al golpe y al terrorismo de Estado». Claro que por este extremo de borrar tres nombres también se eliminaron otros como el del general Martín Balza, actual embajador en Colombia, se diría el adalid de la corriente autocrítica que practicaron los jefes de las Fuerzas Armadas.

El jefe Roberto Bendini recibió la orden directamente de la ministra Nilda Garré; ambos habían recorrido el hall central del Libertador hace ya una semana cuando se enteraron de que ese edificio sería la sede de la ceremonia central por el aniversario del golpe militar.

• Cambio

Se retrasó la maniobra de quitar ese bronce porque Presidencia apartó a Defensa y al Ejército de la planificación de los actos centrales. Ayer hubo un cambio en esa planificación: desde Presidencia se anunció que el acto pasaría a Campo de Mayo, en instalaciones del Colegio Militar, el mismo escenario del descuelgue de cuadros. La medida, según se adujo en la Casa Rosada, respondió a la falta de espacio del Libertador para la cantidad de funcionarios e invitados especiales que concurrirán a la celebración.

Pero habría otros elementos que forzaron el cambio de rumbo, por caso, cierta información sobre la esposa de uno de los oficiales caídos en la lucha antiguerrillera que tenía pensado engrilletarse a una de las columnas donde existe una gran placa de bronce con la leyenda «Ellos murieron para que la Patria viva». Además, el antecedente de aquella interpelación a Kirchner de la esposa del mayor Mercado, Cecilia Pando, en el Día Internacional de la Mujer convenció a todos sobre la necesidad de no exponer al Presidente a un drama parecido.

• Riesgos

La selección del lugar tiene también sus riesgos, la custodia militar de Kirchner maneja otro dato sensible: el despliegue de la agrupación Quebracho que desde ayer por la noche está en vigilia en la puerta cuatro del cuartel de Campo de Mayo.

Dos placas idénticas a la del Ejército -una para el edificio de la Armada y otra para el de la Fuerza Aérea- se colocarán en horas de la tarde en sendas ceremonias a las que concurrirá la ministra
Garré. Se dieron directivas precisas para que la totalidad de los uniformados que prestan servicio en esos comandos esté presente en la ceremonia, casi un juramento vocacional en público para no tentarse más con el quiebre del sistema democrático.

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