El cierre del congreso doctrinario convocado por el comité nacional del radicalismo fue tumultuoso en lo político. Y lo peor no fue esto, sino el hecho de no haberse podido saldar las diferencias que han distanciado a un sector importante de la UCR, del radicalismo que representan Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau, Federico Storani y Luis Cáceres. Y donde la juventud radical empleada por Aníbal Ibarra hizo de ariete. Diferencias que tendrán su mayor relieve si llega a concretarse una alianza que incluya a ex radicales como Ricardo López Murphy o Elisa Carrió, a la hora de preparar las listas de candidatos.
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La discusión que alumbró el final del Congreso tuvo su punto de mayor tensión en la Comisión de Políticas Partidarias, cuando las dos posturas antagónicas en la UCR, la de Alfonsín y la de Angel Rozas, se enfrentaron. Moreau lo hizo con el senador jujeño Gerardo Morales, al destacar que la UCR debe hacer una «oposición seria» y no «gorila».
El bonaerense, sospechado de tener un acuerdo con Eduardo Duhalde, dijo: «Debemos hacer oposición, pero no caer en el ridículo. No se puede decir que no vamos a dar quórum en el Parlamento cuando se trate el Presupuesto y después anunciar que vamos a darlo». El diputado alfonsinista cargó contra Rozas al criticar «el grave error que cometió esta conducción durante el congreso, porque centró el debate en el recambio de dirigentes y no en los proyectos de desarrollo que tiene la UCR». Y opinó: «La noticia de este encuentro fue el recambio de figuras y no nuestros proyectos».
El titular de la UCR, Rozas, no esquivó el bulto y remarcó que no fue «a buscar a la casa a (Fernando) De la Rúa para que sea presidente», en un claro mensaje a Alfonsín y a sus seguidores partidarios, al cerrar el congreso doctrinario donde el debate entre «derecha» e «izquierda» quedó ausente. La juventud partidaria lo hostigó a Rozas en forma permanente.
• Alianza inestable
Sin embargo, al término del congreso, las divisorias entre alfonsinistas y rozistas siguen vigentes, a tal punto que sobre el final del discurso de Rozas, sectores juveniles encuadrados en la corriente alfonsinista «Los Irrompibles», interrumpieron al jefe partidario al grito de «que se vaya la derecha» y «se va a acabar, se va acabar, la oligarquía radical». Rozas buscó bajar los decibeles. «No hay que pelearse», instó, mientras algunos jóvenes coreaban «Alfonsín, Alfonsín».
En realidad, los que conocen el paño aseguran que estos jóvenes están defendiendo sus trabajos porque están conchabados en el Gobierno de la Ciudad. Y una UCR crítica de Kirchner, por lógica, también lo es con Aníbal Ibarra, peligrando así una alianza de muy inestable equilibrio. Ya tuvieron su debut en la cena en recordación de Arturo Umberto Illia, donde le hicieron un escándalo a Nito Artaza. Y volvieron a repetirlo en la Federación de Box, impidiendo hablar a Stolbizer y al nieto de Ricardo Balbín.
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