Traspasan oficialmente predio de la ESMA para que funciones como Museo

Política

El predio de la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), donde funcionó el principal centro de detención clandestino, pasó hoy en un acto oficial a erigirse en Museo de la Memoria de los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.

La ceremonia fue encabezada por la ministra de Defensa, Nilda Garré, quien sostuvo que la cesión del predio a ese fin significa "un rescate de la memoria".

"Hemos generado un acontecimiento significativo para el futuro de los argentinos al profundizar el rescate de la memoria de los años terribles de la represión dictatorial y poder realizar el balance necesario para consolidar la democracia", afirmó la titular de la cartera de Defensa durante el acto.

La ceremonia se desarrolló durante el mediodía en la sede de la Esma situada en el barrio de Nuñez, donde durante los años de la represión funcionó un centro de detención ilegal y una maternidad clandestina.

Asistieron además, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Godoy, quienes junto a la ministra firmaron el documento de transferencia.

También estuvieron el ministro de Derechos Humanos porteño, Omar Abbud, ex detenidos en ese centro clandestino de detención; y dirigentes de organizaciones de derechos humanos.

Una comisión bipartita, compuesta por la administración de la Ciudad de Buenos Aires y el Gobierno nacional, desarrollará allí -en acuerdo con organismos de derechos humanos- un espacio de acceso público.

El predio de 14 hectáreas, donde funcionaron el Liceo Naval Almirante Brown, la Escuela de Guerra Naval, la Biblioteca Central de la Armada y el Centro de Estudios Estratégicos comenzó a ser desalojado el 24 de marzo de 2004, cuando el presidente Néstor Kirchner firmó el convenio de relocalización de las instituciones navales.

En aquel momento, los organismos de Derechos Humanos festejaron largamente la decisión presidencial, que se realizó antes de un emblemático acto en la puerta de la Esma, donde habló públicamente Juan Cabandié, el último nieto recuperado en aquel momento y uno de los niños nacidos en ese lugar.

Contrariamente, la medida generó tensiones con un sector de la Armada.

De los 68 millones de pesos que implica el traslado se adelantaron 23 pero aún no se construyó ningún edificio para albergar a los marinos.

De modo que los 400 cadetes que estudian en el Liceo Naval y que pagan una cuota mensual de 650 pesos deberán estudiar en el salón de fiestas del campo recreativo.

A los suboficiales que vivían en la Esma se les alquilarán habitaciones en hoteles, porque sus casas tampoco fueron levantadas y los estudiantes del Instituto Universitario fueron derivados al Edificio Libertad, en Retiro.

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