13 de agosto 2001 - 00:00

Traspié en conurbano de Ruckauf-Duhalde

El duhaldismo puro resignó ayer dominio territorial en el conurbano de Buenos Aires. El jerarca protoduhaldista Horacio Román, un histórico en el diseño del ex gobernador, trastabilló en la elección interna del peronismo provincial para candidatos partidarios.

Román
cayó en la interna menor de Morón ante un conglomerado heterodoxo que amontonó desde el vicejefe de Educación de Ruckauf, Mario Oporto, hasta el gremio de comercio que ficha con Armando Cavalieri.

Luego de dos décadas de manejar el PJ moronense, Román -hace 16 años es senador- sólo manoteó 35 por ciento de los votos y Juan Zabaleta, el candidato opositor, sumó 60 por ciento.

En tanto, Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela y duhaldista de paladar negro, entregó la minoría luego de revertir un interna brava que lo mostraba como perdedor.

Pero simula una derrota porque apiló la logística de la diputada nacional Graciela Giannettasio y los legisladores Luis Genoud y Dardo Ottonello, mientras enfrente se encuadraban un puñado de concejales.

Aunque no reniegan abiertamente de Duhalde, los rebeldes de Morón y Varela se arriman a la disidencia que, dispersos, encarnan « los Tres Mosqueteros», Felipe Solá y los intendentes Jesús Cariglino, Aldo Rico y Mario Ishi.

En síntesis, un retroceso del duhaldismo más ortodoxo.

Por último, San Martín ofertó otro escenario reñido. A última hora, la dupla
Carlos Brown-Eduardo Bustos se imponía por 7 por ciento de los votos a Graciela Camaño.

Y, en San Isidro, el menemista
Ezequiel Oliva le arrebataba la minoría a la chichista Silvia Martínez, que ató en un mismo clan a los duhaldistas Délfor Giménez y Rubén Citara.

• Previsible

Hasta ahí el revuelo. Lo demás fue muy parecido a una siesta tediosa que Duhalde y Jorge Remes Lenicov, cabezas de lista para el Senado y Diputados, durmieron en EE.UU., adonde viajaron para reunirse con empresarios y banqueros.

La riña seccional fue previsible.
José María Díaz Bancalari ratificó su poder en la segunda sección electoral: acumuló 65 por ciento de los votos contra Eduardo Di Rocco, que sólo triunfó en Zárate.

Y en La Plata,
Julio Alak -que salió furioso al cruce de Solá por las críticas que hizo a Ruckauf-amontonó 85 por ciento de los 22 mil votos emitidos. Las otras ocho listas se repartieron las sobras y ninguna llegó a las mil adhesiones.

Con menos incidencia en el PJ macro, en Quilmes el dúo
Aníbal Fernández-Eduardo Camaño ponían -al cierre de esta edición faltaba escrutar 20 por ciento de las mesas-en riesgo el control absoluto.

Y en Malvinas Argentinas,
Jesús Cariglino declaró un triunfo aplastante contra Rodolfo Díaz, dirigente apadrinado por el subsecretario de Trabajo bonaerense, José Rampoldi.

Sin novedad en San Miguel, José C. Paz y Hurlingham, donde
Aldo Rico, Mario Ishi y Juan José Alvarez se llevaron sin esfuerzo mayoría y minoría.

Lo mismo en Lomas de Zamora:
Osvaldo Mércuri y Hugo Toledo, fiscalizados por Chiche Duhalde, se quedaron con más de 80 por ciento de los sufragios.

En Avellaneda,
Baldomero «Cacho» Alvarez retuvo el sello del partido en una elección saturada de denuncias. El disidente Rubén García «detectó» irregularidades en los padrones y quiso, sin éxito, frenar la elección.

Eduardo Amadeo
, ahora vocero de Carlos Ruckauf, y Hugo Franco festejaron en San Isidro, aunque la Junta Electoral certificaba urnas que podrían regalarle la minoría al cafierista Miguel Maldonado.

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