9 de septiembre 2002 - 00:00

Tregua provincial de Solá y Chiche

Cuanto más difícil se le vuelve a Eduardo Duhalde fortalecer a un candidato peronista solidario con su gestión, que en alguna medida lo represente, más ansioso se muestra por evitar la disgregación del PJ bonaerense en distintas candidaturas. El viernes consiguió demorar un poco más la fisura: Felipe Solá se entrevistó con Hilda Chiche de Duhalde en la Casa Rosada y a partir de esa entrevista todo el peronismo provincial dio por sellada la tregua. Como se ve, Solá divulga que su esposa, Teresa, tiene autonomía de criterio para volcarse al candidato que prefiera (en su caso, a Adolfo Rodríguez Saá, con quien apareció en el acto del Luna Park). ¿Supondrá que en el caso del matrimonio Duhalde las cosas son distintas? Lo cierto es que, acordando con Chiche el gobernador cree haberse entendido con todo el matrimonio. Mañana volverán a encontrarse, en La Plata, adonde irá la primera dama para avanzar en su programa de «sopa reforzada».

Las cosas son distintas más abajo de esa superficie. El no-duhaldismo bonaerense (Solá, pero también Julio Alak o Alberto Balestrini) parece inclinarse progresivamente hacia Rodríguez Saá, lo que convierte a la provincia en el campo de batalla principal de la interna nacional entre candidatos a presidente. Es lo que quiere evitar Duhalde y, tal vez, lo que debería evitar Solá. Por eso el Presidente se empeñó durante el fin de semana en explicarle a cuanto interlocutor tuvo, que «el 17 de octubre todo el PJ de mi provincia se pronunciará por un candidato y, si no, dejará librado el voto a la conciencia de cada afiliado». Todo vale para ocultar la fractura.

• Desembarco

Mientras tanto, Rodríguez Saá se introduce en el terreno de Duhalde deliberadamente. Sin ir más lejos, la semana pasada sus principales cola-boradores hablaron delante de unos 50 dirigentes bonaerenses congregados en la peña Vieja Victoria Peronista para escuchar a Luis Lusquiños, Héctor Maya y José María Vernet.

El empeño de Rodríguez Saá en la tierra de Duhalde se verifica no sólo por la red de dirigentes del PJ que capture, también por algunos nexos extrapartidarios con caudillos antiduhaldistas. Es el caso de Melchor Posse, con quien se mostró el viernes en un homenaje a HipólitoYrigoyen. Es cierto que Posse ya tuvo conflictos dentro del «adolfismo»: Lusquiños lo mandoneó hace 10 días, cuando «Cholo» dijo que él estaba con el candidato para atraer a dirigentes peronistas con los que está vinculado. «Vos estás acá para traer radicales, a los peronistas los ponemos nosotros», le contestó Lusquiños. Posse sigue al lado de «el Adolfo» pero con la condición de que el puntano no vuelva a las filas del PJ: «Si es así yo no sigo», comenta el ex intendente.

La conexión Solá-Rodríguez Saá quedará atenuada a partir del acuerdo del gobernador con Chiche Duhalde, quien antes de verse con el mandatario descalificó abiertamente al candidato sanluiseño. Rodríguez Saá moderará su ansiedad, los Duhalde seguirán probando fortuna con José Manuel de la Sota y algunos aspirantes a la gobernación deberán ajustar sus fantasías: es el caso de los principales adversarios de Solá en el entorno de Duhalde, Aníbal Fernández y Juan José Alvarez. El ministro de Justicia suma una mala noticia por día: ya estaba herido por sus malas negociaciones con la Corte y ahora lo afectó el retorno de León Arslanian a la política de seguridad. El penalista dedicó varios reportajes a demoler la política llevada adelante por Alvarez en la provincia, cuando fue secretario del área durante la gobernación de Carlos Ruckauf.

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