Trotskistas por el ''voto bronca''
Los trotskistas del Partido Comunista Revolucionario-Fracción Eugenio Gastiazoro analizaron, en su favor, claro, el resultado de la primera vuelta para elegir nuevo jefe de Gobierno en la Capital Federal. Se lamentaron del escaso voto a las izquierdas, que apenas pudieron meter en la nueva Legislatura a una diputada (Patricia Walsh), y de que Kirchner festejara la derrota de su principal adversaria, Elisa Carrió, aliada al perdidoso Jorge Telerman. Lo que proponen ahora a través del semanario partidario «Hoy, Servir al Pueblo» es usar como base las abstenciones, el voto nulo y el blanco (unos 470 mil votos) para llamar al «voto bronca», aumentando esos renglones del escrutinio. No admiten que todas esas manifestaciones bajan la base del cálculo de los votos positivos y aumentan las chances de Mauricio Macri de ganar el ballottage.
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Mientras «Néstor es Skanska» era bastión para la privatización menemista de YPF en los 90, en 1994 invitó a Menem a El Calafate para inaugurar el aeropuerto. Allí dijo que «nadie en la historia había hecho tanto por el país y la Patagonia como el presidente Menem». En 1995 hizo lo mismo, pero en Río Gallegos. Kirchner y Cristina votaron en ese año la reforma de la Constitución, nacida del Pacto de Olivos, que le dio la reelección a Menem. Es asombroso que hoy tenga la desfachatez de endilgarle los 90 sólo a Mauricio «Belgranocargas» Macri.
El gobierno es consciente de que la gran mayoría no lo votó en la Ciudad, pero festejaba el domingo 3 haber derrotado a su principal contrincante, y tener enfrente a un rival tan particular como «Mauricio Belgranocargas», que se recluye en la mudez o en afiches que sólo dicen «Gracias», mientras el oficialismo le lanza una catarata de acusaciones.
Una diferencia de 22% no se remonta así nomás, y ambos lo saben. Pero le sirve al kirchnerismo para «armar» el rejunte para «la epopeya K» sumando al PC, los humanistas, socialistas, sectores de la CTA, para lanzar la gran consigna: «Los votos en blanco, nulos o la abstención favorecen a Macri», en la voz de Carlos Heller.
La elevada abstención más el voto blanco y nulo sumaron 470.661 personas, la segunda fuerza, junto con los votos a la izquierda electoralista y sectores socialdemócratas enfrentados al gobierno como Lozano, generan buenas condiciones para un gran rechazo a las dos propuestas de las clases dominantes en el ballottage. Esta unidad se puede potenciar en el futuro inmediato, en la coordinación para la lucha, sumando a miles de delegados peronistas, clasistas e independientes que protagonizan la lucha en diferentes gremios contra las paritarias de hambre pactadas por los dirigentes sindicales y el gobierno.
En su momento dijimos que lo que la lucha une, las elecciones lo dividen. El pobrísimo resultado de todas las listas de izquierda, que sumaron menos de 5% del padrón gastándose algunos millones, alcanza sólo para hacer el balance de haber metido una luchadora en la Legislatura, en este caso Patricia Walsh.
Dijimos que el «voto bronca» es la expresión de ese camino en estas elecciones; y lo sostenemos activamente para la segunda vuelta, para reagrupar a todos los partidos, organizaciones sociales, dirigentes, personalidades, para que nos pronunciemos y hagamos una campaña activa mostrando la verdadera disyuntiva el próximo 24 de junio entre el kirchnerismo, el macrismo, los Heller, los gordos de la CGT y los sectores traidores de la CTA, sostenedores de esta política de salarios que no llegan a la mitad de la canasta familiar, ya cercana a los $ 3.000, con millones de desocupados con subsidios de $ 150, con 41 mil millones de dólares de reservas, con déficit de vivienda de más de 400 mil personas en la Ciudad, con villas de emergencia, con la droga que hace estragos entre los jóvenes, con tercerizados, trabajo en negro y contratados.



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