UCR: caciques porteños intentan resurrección
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José María García Arecha
No hablaban los antiguos y se decidió José María García Arecha. Agradeció el ex senador a Casabé por la convocatoria y porque su «principal condición es la de psicólogo» para estar al frente de esa mesa. Les dijo a los participantes que «la UCR tiene la responsabilidad social de ser oposición y luchar por su vigencia» y pidió que «si no que me expliquen cuál es el beneficio de la desaparición» del radicalismo.
Coincidieron algunos con esa idea, pero Stubrin se animó a acotar que «está bien cumplir ese rol pero siendo usina permanente de propuestas». Se alentaron entonces con la reaparición del Instituto de Formación Política, inaugurado hace 20 días con la presencia de Félix Luna, al que asisten 120 personas una vez por semana.
Lo cierto es que la UCR está decidida a competir en las elecciones legislativas del año que viene, donde se definirán 13 bancas a diputados nacionales por la Capital Federal y 30 de legisladores porteños. Hasta ahora, un grupo impulsa para ese cuarto oscuro a Enrique Olivera como primer candidato a diputado nacional. Otros ya mascullan internas partidarias, a las que deben convocar en 2005 para definir esas listas, mientras algunos se preguntaban «si vamos a ser opositores a Kirchner, qué hacemos con Ibarra». Es que los que colaboraron con la reelección del jefe porteño conservan algunas plazas de personal en la gestión capitalina, pero es casi nula la contabilidad de altos cargos. Por cierto, uno de ellos era el de Héctor Tom Constanzo en la Subsecretaría de Hacienda, pero el miércoles pasado renunció al puesto por problemas de salud. El secretario de Salud porteño, Alfredo Stern, en cambio, no es un dirigente de la Ciudad, como tampoco el de Cultura, Gustavo López, a quien, sin embargo, se consideró como la prenda del acuerdo con el radicalismo que renegó de la boleta propia en el último cuarto oscuro local, el año pasado.




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