Raúl Alfonsín enfrentó ayer a Angel Rozas -jefe del partido-, que lo retó por haber hecho una denuncia de "golpe de derecha" para marzo, sin haber consultado antes a la UCR. El intercambio de opiniones fue inusualmente violento en la reunión realizada en el comité nacional del radicalismo. El ex presidente se quejó de que Rozas no comparte su actitud porque entiende que debilita el rol opositor que debe cumplir la UCR frente al gobierno.
El ex presidente Raúl Alfonsín, después de su denuncia sobre acciones contra Kirchner en marzo próximo, fue citado ayer por el comité nacional y los bloques legislativos radicales. Antes, grabó un programa de radio con Marcelo Tinelli, "victimario" de Fernando de la Rúa.
Raúl Alfonsín tuvo que afrontar ayer el reto masivode un plenario en el comité nacional de la UCR -el órgano máximo del partido-, cuando su titular, el chaqueño Angel Rozas, le enrostró no haberlo consultado antes para hacer su denuncia de desestabilización institucional para echar a Néstor Kirchner por parte de sectores de derecha para marzo próximo. Hubo gritos destemplados y un conato de pelea cuando Leopoldo Moreau regó el almácigo sembrado por el ex presidente, defendiendo su postura, y salió a cruzarlo casi con violencia y a los gritos el mendocino Roberto Iglesias. «Antes, usted lo debería haber hablado en el comité nacional», se escuchó decir a Rozas, severo y con firmeza, dirigiéndose a Alfonsín, mientras contenía la respiración la mayor parte de los bloques de diputados y senadores radicales y de la mesa del comité nacional. Fue cuando Moreau, en el rol de escudero del ex presidente, quiso abonar su denuncia, molesto con Rozas porque institucionalizó al sector rebelde bonaerense, recibiéndolos. «¡Dejate de hablar pavadas y acordate cómo nos fue con tu candidatura presidencial!», lo paró en seco Iglesias, casi en forma extemporánea. Alfonsín ratificó ayer sus dichos sobre la posibilidad del «putsch de derecha» contra el gobierno nacional, aunque aclaró: «Esto forma parte de mi visión política porque esta película ya la vi». Destacó: «Angel Rozas no comparte mi posición porque piensa que, de esta manera, se desdibuja el perfil opositor de la UCR».
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Pero, además, Alfonsín está jugando, para potenciar su rol de gran elector en la UCR, a convertirse en el campeón de la democracia, deslizan los hombres más allegados a él. Para ello, necesita que Kirchner le reconozca su personería opositora, a él y a la UCR. Existió un principio de esto cuando un operador del gobierno llegó hasta su departamento en la avenida Santa Fe y le transmitió en nombre de Kirchner qué agenda de políticas de Estado estaba dispuesto a consensuar. Se habló de algunas de ellas, vinculadas a la Economía, las Relaciones Exteriores, el nuevo pacto federal -que preocupa a Alfonsín-, regionalización (un proyecto de Carlos Menem), el Mercosur y se podría incluso tocar la Constitución.
Si fue capaz de facilitar el pacto de Olivos que le dio la reelección a Menem y amplió el Senado, por qué no pensar en otro pacto, con él impulsándolo, Eduardo Duhalde y Kirchner, como protagonistas principales. Invitando a firmarlo a Ricardo López Murphy, Elisa Carrió y hasta los jefes piqueteros más dóciles, obligándolos en vísperas de elecciones so pena de acusarlos de no facilitar la gobernabilidad en un país convulsionado para ese tiempo. Quizá la suma de todos estos conflictos explique el protagonismo del ex presidente en los últimos tiempos.
Para las 17 de ayer, se conocían curiosas coincidencias y divergencias respecto de la afirmación del ex presidente. Del gobernador Felipe Solá y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, por ejemplo, corriendo en apoyo de Alfonsín. «Es cierto que hay sectores que querrían preparar un golpe», dijo el primero, en tanto que el segundo aceleró y señaló: «Es una versión muy difundida, y él ha tenido el coraje de contarla».
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