El peronismo ya daba por sentado ayer que sería imposible llevar adelante la sesión de Diputados para derogar los poderes especiales que el Congreso le otorgó a Domingo Cavallo. Es que Rafael Pascual fijó el horario de esa sesión especial a las 11, cuando será difícil reunir quórum ya que los diputados recién están llegando desde sus provincias. De todas formas están previstas dos sesiones especiales más: una para las 14, para derogar el Decreto 1.306 de reforma previsional y otra para las 18 para votar un proyecto que permita ejercer su derecho de opción y pasarse del sistema de AFJP al régimen de reparto.
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En el radicalismo, Raúl Alfonsín decidió suspender la reunión del Comite Federal de la UCR a la espera que Cavallo defina el paquete de medidas. Hasta que no se conozca la cúpula radical no tomará posición. En realidad, fuera del desconocimiento de las medidas, Alfonsín habría decidido suspender la reunión para dejar liberada la semana de conflictos partidarios en un momento donde todos consideran que la crisis ya tiene suficiente presión propia como para insuflarle más.
De todas formas, el jefe de la UCR prefirió ayer no aparecer por la jura de ministros en la Casa de Gobierno y en lugar de eso envió dos cartas de felicitación, a José Dumón y Hernán Lombardi, dejando fuera de los mensajes a Patricia Bullrich.
De esa manera los diputados radicales llegarían hoy a la Cámara con la misma postura que la semana pasada. Es decir, no darían quórum por ahora para que el PJ y el resto de la oposición deroguen los poderes especiales.
La movida de Pascual, al fijar las 11 como hora de sesionar hizo estallar la bronca peronista al comprobar que sería imposible reunir quórum: «A esa hora, 70 por ciento del bloque está llegando del interior, por lo que nos podríamos encontrar con que no nos dan los números», dijo ayer el peronista bonaerense Eduardo Camaño. En el Frepaso también protestaron: «En momentos en que hay una crisis de la que no se toma nota, encima se la quiere tapar con artimañanas legislativas», dijo Carlos Raimundi.
La semana pasada, todos los diputados opositores hicieron tres intentos de sesionar para derogar los superpoderes, sin éxito por falta de quórum o número especial para someter el tema sobre tablas.
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A pesar del horario inicial, Camaño se mostró dispuesto ayer a intentar tratar mañana la derogación en otro horario, aunque destacó que eso dependerá de un acuerdo. Según el diputado peronista, si por la tarde hubiera un intento por iniciar una sesión para derogar las facultades delegadas «el justicialismo estaría en condiciones de sentar entre 60 y 70 diputados».
Pero el problema es que para hoy existen otras dos sesiones especiales pedidas por la oposición citadas a las 14 y a las 18 para tratar proyectos de modificación al sistema previsional impulsados por el Frepaso y el ARI, para derogar el decreto de reforma previsional y otra para permitir el libre paso del sistema de jubilación privada al estatal. Cualquiera de estos dos casos tendrán hoy mayores posibilidades de éxito que la derogación de las facultades.
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