El desembarco de Luis Brandoni como candidato de la UCR bonaerense desató un temporal. La postulación como senador nacional -sobre la que ayer informó este diario-, en lugar de Margarita Stolbizer, generó resistencias no contra el actor, sino por la mecánica de la maniobra.
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Es un caso curioso: no hay, entre los radicales, un sólo dirigente de peso que no considere buen candidato a Brandoni y, admitiendo los argumentos de Raúl Alfonsín, no considere que con ese enroque en las listas, la UCR podría mejorar sustancialmente su chance electoral.
Sin embargo, el modo en que se instaló su candidatura sembró malestar. Por dos motivos: el desplante a Stolbizer -que remó en la arena un año como candidata- y, sobre todo, el efecto colateral que tendrá la aparición de Brandoni, beneficiando una pretensión de Alfonsín.
• Caballo de Troya
El temor (en realidad, se cita como una certeza) es que como cláusula gatillo de la postulación del actor, el ex presidente reclame ser proclamado como primer delegado por la UCR bonaerense al Comité Nacional para pelear, luego, la presidencia del partido.
Es decir: Brandoni actuaría, en ese caso, como Caballo de Troya del ex presidente. Hasta en el Grupo Olavarría, desde donde planteaban el perjuicio de llevar a Stolbizer como candidata, se reconoció el beneficio de postular al actor pero se hizo también esa observación respecto de la «movida» de Alfonsín.
En cuanto a la forma, la propia Stolbizer explicitó su incomodidad porque, dijo, «tres dirigentes reunidos en un departamento» intentan «bajarla de la candidatura» para el Senado. «A mí me eligió una asamblea de 500 dirigentes», y pidió lo mismo para bajarse.
En realidad, la queja general es que «una vez más» las decisiones de la UCR las toman Leopoldo Moreau y Federico Storani «despreciando la opinión de los dirigentes», dijo ayer un legislador bonaerense.
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