Un banco federal que maneje tercera moneda
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«Todas las alternativas suponen un gran consenso político y un férreo control fiscal, a fin de evitar la profundización de una crisis terminal y ninguna evita el default ni libera el corralito de los depósitos, que llegó para quedarse por unos meses», advierte el informe de la entidad dirigida por Martín Redrado.
* La primera alternativa consiste en la existencia de un Banco Federal que concentre la emisión de una tercera moneda que sustituya a los distintos bonos provinciales en circulación, y que tenga la capacidad de auditar las cuentas públicas provinciales para garantizar el camino al déficit cero.
Sería un esquema similar al actual (LECOP), pero con la ventaja de ser un instrumento único, de emisión acotada al déficit nacional y provincial, y de circulación decreciente. Tiene la desventaja de ser una nueva promesa de ajuste fiscal.
«No es gratis; supone una transferencia de ingresos desde los acreedores (depositantes) hacia los deudores y rompe la consistencia entre los actuales stocks de deuda y activos y los flujos pasados de ingresos y gastos», afirma la entidad.
Trauma inevitable
La Fundación reconoce, de todos modos, que «cualquiera de las alternativas no evita el trauma económico que se avecina, dado por la sucesión de ruptura de las reglas de juego (default y quita de depósitos, desdolarización y devaluación) que tendrá consecuencias negativas sobre el futuro económico».
«Si el nuevo presidente no es provisorio por tres meses sino por dos años, aumenta la probabilidad de una moneda federal en la transición hacia un esquema de flotación cambiaria, que igualmente parece irreversible a mediano plazo.»
«Debe esperarse para los próximos días la declaración del default público, y probablemente una devaluación de la moneda y una quita de depósitos, que seguramente agudizará la crisis pero que encontrará su piso en los próximos noventa días si el gobierno conduce el proceso y se anticipa al mercado.»
La Fundación Capital advierte que «sería un pésimo negocio pensar que la devaluación implica vía libre para gastar. En ese caso se puede replicar el perverso esquema de devaluación e inflación de los ochenta».
«Roto el corsé de la convertibilidad, la austeridad fiscal será la clave para lograr estabilidad cambiaria, aun bajo un régimen de flotación. El éxito del programa chileno de los '80 y el de Brasil de los '90 está fundado en el equilibrio de las cuentas fiscales que siguió a la devaluación.»
«Bajo un esquema de flotación, el apoyo internacional continuará siendo crítico, sobre todo en la etapa inicial.»
«La crisis social debe ser atendida mediante una feroz redistribución y eficientización del gasto público social.»




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