3 de abril 2003 - 00:00

Un caos inexplicable

Inexplicable que la ciudad de Buenos Aires se viera sometida anoche a un verdadero caos de tránsito, provocado por la campaña política. Al mediodía, fueron los piqueteros que marcharon, una vez más a Plaza de Mayo, pero al atardecer coparon las calles los peronistas que acompañaron en el estadio de River a Néstor Kirchner. La Policía, a pedido de los organizadores cortaron la avenida Lugones desde General Paz a La Pampa y toda la avenida Cantilo.

Los micros del PJ bonaerense congestionaron la zona norte de la Capital Federal desde Belgrano a Núñez, en especial cuando los militantes peronistas se encontraron con otros autos que volvían desde el centro de un acto por Malvinas. Para colmo, se sumó una concentración de la izquierda -contra la guerra, claro-, frente a la embajada de Estados Unidos, en la zona de Palermo.

La situación derivó en los clásicos problemas para la gente que retornaba a sus casas desde los lugares de trabajo o de estudio. Además de las previsibles demoras, tuvieron que soportar a los descuidistas que aprovecharon el caos para tratar de robar objetos de valor.

Otros «vivos» pedían a los transeúntes -inmovilizados como rehenes en medio de la muchedumbre- que les dieran alguna moneda. De lo contrario, amagaban con desestabilizar el vehículo y volcarlo. Inexplicable.

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