8 de abril 2005 - 00:00

Un drama para transversales

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Todos los candidatos a diputados nacionales que estén en las boletas del cuarto oscuro de octubre, deberán haber sido proclamados por las juntas electorales de los partidos o alianzas, es decir, deben pasar por el mecanismo de interna. Ese sencillo artículo del decreto publicado ayer en el Boletín Oficial, que reglamenta el sistema de internas abiertas y simultáneas, arrasa con un clásico electoral: los extrapartidarios o transversales no podrán surgir como la aparición del último minuto del cierre de listas. Deberán estar inscriptos antes de la realización de las internas como precandidatos.

Pero en la política hay atajos para casi todo: los no afiliados a partidos políticos podrán ser el resultado de una alianza, pero de todos modos no podrán eludir el mecanismo de la interna abierta.

• Sello partidario

Desvelos de la «nueva política», un lema que enarbolan dirigentes críticos de la «vieja política», pero que nunca han sufrido una interna. Políticos «nuevos» como Elisa Carrió, Gustavo Béliz o Ricardo López Murphy fueron candidatos autodesignados sin ninguna interna. Podría ser el caso de Rafael Bielsa o del ex fiscal Pablo Lanusse. Si esos son los candidatos del gobierno a diputados nacionales por la Capital Federal, el gobierno deberá estar ya buscando un sello partidario para que puedan postularse o bien acelerando la conformación del Frente para la Victoria -incluyendo al PJ Capital que aún debe proclamar autoridades partidarias- para llegar a tiempo.

De acuerdo con la ley de internas abiertas y simultáneas, los candidatos deben surgir de ese mecanismo y sólo de ese modo podrán ocupar un renglón en las boletas de octubre.

Así lo define la norma que reglamentó Néstor Kirchner el miércoles, según explicó el especialista y director electoral, Alejandro Tulio.

El 8 de julio próximo deben estar presentadas ante la Justicia Electoral de la Capital Federal todas las listas de pre candidatos a las internas de partidos o alianzas que competirán el 7 de agosto. El 8 de julio se transforma así en el día de cierre de listas, donde las disputas por los renglones se prolongan hasta el límite del plazo. Será casi como el día en que se cierra la presentación de boletas para la elección nacional, pero con anticipación.

No hay excepción, incluso, para las listas únicas, en su modalidad de consenso o dedo.

Es decir que,
aunque un partido político no vaya a celebrar las urnas, igual 30 días antes de la fecha de interna abierta dispuesta por el gobierno, debe presentar la lista. Lo mismo pasa con los frentes y alianzas electorales; si es que se constituyen antes del 8 de julio, deben activar el mecanismo de las internas abiertas y presentar lista, aunque luego esa boleta sea única y la votación no se realice.

Serán casos raros
los que presenten más de una boleta de precandidatos. Si se toma como ejemplo la política porteña, paradójicamente el sistema acota la participación de los ciudadanos en la expresión de sus preferencias, con abundancia de cierres de lista digitados por los punteros. En el distrito, abunda tanto la dedocracia -más aún en los abanderados de la nueva política que en los tradicionales- que sin duda se movilizarán más ese domingo 7 los fieles a San Cayetano que los adeptos a la democracia partidaria.

Un caso particular es el de
Bielsa, quien supo tener un sello propio, GESTA, que le alimentaron el actual secretario de Cultos, Guillermo Oliveri, y el ex jefe de Gabinete del ministro, Eduardo Valdés, mentor de sacar de sus oficinas al ex frepasista y ventilarlo como candidato a jefe de Gobierno en 2003. Se frustró esa candidatura, cuando Kirchner lo convoca al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto al que llega con su troupe más selecta. Desplazado Valdés tras entredichos con Cuba, se labró un acta partidaria que anuncia a la jueza María Servini de Cubría que el partido porteño se ha disuelto. Aunque el acta aún no llegó a los despachos de la magistrada, Valdés lo guarda con especial cuidado.

La alternativa en la Capital Federal, tiene para
Alberto Fernández varios pasos y en un camino no allanado. El 17 de abril el jefe de Gabinete se consagrará, mediante lista única, como presidente del PJ de la Capital Federal. Ese día, sin embargo, habrá internas en 14 circunscripciones del peronismo capitalino para elegir autoridades barriales y delegados al congreso metropolitano. Hasta el 17 de abril intentará eliminar competidores en esa puja que le importa porque la idea es que ese congreso delegue en las autoridades ( Consejo) partidarias la posibilidad de hacer frentes o alianza electorales o de llevar candidatos extrapartidarios. Si bien en los 14 distritos en pugna domina en su mayoría el albertismo, el resto podría nutrirse insospechadamente de votantes que respondan a los lastimados de Fernández, los que quedaron fuera del armado y ya piensan en competir en octubre con listas por fuera del PJ. La aritmética debe favorecer a Fernández para dominar contundentemente el congreso y conseguir lo que no pudo el interventor Ramón Ruiz: modificar la carta orgánica para que las listas de candidatos a cargos electivos surjan del congreso y no de una interna.

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