29 de agosto 2006 - 00:00

Un gerente, dos políticas

El Observatorio Malvinas, que funciona en el Congreso de la Nación, es otro de los pergeños del principal experto en Malvinas que tiene la diplomacia, el embajador retirado Lucio García del Solar, que ha inspirado con gobiernos civiles y militares todas las políticas sobre Malvinas, algunas de ellas contradictorias entre sí.

En 1965 fue el redactor y ponente ante la ONU de la Resolución 2065 que le impone desde entonces todos los años a Gran Bretaña que se siente a negociar soberanía en Malvinas como un asunto de « descolonización» y no de « autodeterminación». En agosto de 1982 fue designado por el gobierno de Reinaldo Bignone como embajador ante los Estados Unidos, cargo que conservó con Raúl Alfonsín hasta diciembre de 1985 o sea en la transición de la primera posguerra frente a Gran Bretaña.

Para el gobierno de Alfonsín fue también el fabricante de la doctrina del «paraguas de soberanía» junto a la última canciller de aquel gobierno radical, Susana Ruiz Cerruti (hoy jefa de los abogados de Jorge Taiana). La salida apresurada del gobierno le legó esa ingeniosa figura para descongelar las relaciones a la Cancillería de Domingo Cavallo- Juan Archibaldo Lanús, que la hizo suya con García del Solar incluido: fue el negociador de los acuerdos de Madrid que firmó Carlos Menem con Inglaterra.

La idea de ese acuerdo fue que era posible normalizar hasta cierto punto las relaciones con Gran Bretaña en el terreno económico y de comunicaciones y que con el tiempo se crearían las condiciones para que, casi naturalmente, se les plantease a los propios isleños la cesión de soberanía como una necesidad casi natural.

Le duró poco la pasión de Del Solar por esta iniciativa que él había concretado, alimentado por la sobreactuación que se le atribuyó a Di Tella en generar amistad con los isleños, al punto de que les festejaba las fiestas con envíos de muñecos de peluche. A mediados de la década de los años 90 ya era un adversario de la política ditelliana sobre Malvinas.

Con la asunción de Kirchner, Bielsa fue otra vez el inspirador de la nueva etapa de la política Malvinas. El ex canciller lo convocó a poco de asumir como ministro para que saliera de su retiro para que este funcionario que da letra sobre Malvinas a los gobiernos hace más de 40 años lo acompañase a la reunión del Comité de Descolonización de la ONU en 2003.

Tras la salida de Bielsa, Jorge Argüello y Patricia Vaca Narvaja lo llevaron como figura principal al Observatorio Malvinas en el Congreso, que es adonde confía el gobierno que podrá armar el discurso que desplegará ahora que Londres también eligió la bandera de Malvinas para hacer política doméstica.

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