15 de junio 2006 - 00:00

Un reloj parado mide los tiempos de Kirchner

Un reloj parado mide los tiempos de Kirchner
La demora de Néstor Kirchner en arribar a una cena de mandatarios en México hizo estallar hace dos años a Ricardo Lagos, quien exclamó: «El subdesarrollo de nuestros países está acá», y señaló su reloj pulsera, «en no respetar los horarios». Más calmo comentó a sus acompañantes: «Se explica, ¿no han visto que Kirchner usa un reloj que no marca la hora, que está parado?».

Se publicó entonces en Charlas de Quincho, pero ayer se logró una prueba de aquella afirmación del ex presidente de Chile que sonó extemporánea. El Presidente participó por la mañana en un acto de lanzamiento de obras para la ciudad de La Plata que comenzó a las 10.30 AM y los fotógrafos de la Presidencia hicieron foco en el reloj pulsera de Kirchner, un Rolex Oyster Perpetual Date de acero con guarniciones de oro que marca la 1.15 (¿AM, PM?, imposible saberlo). Este detalle alimenta a ese sector del público al cual obsesiona la psicología presidencial y busca sacar de ese registro personal una explicación de sus actos políticos. Es presumible que el Presidente vea en un reloj apenas una joya que adorna su personalidad. O que acostumbrado a tantos años de frecuentar despachos de poder ya no necesite reloj ni otros accesorios que emplea el ciudadano común -auto propio, billetera, tarjeta de crédito, celular, reloj- porque sus edecanes y secretarios lo liberan de esas esclavitudes y le señalan en qué momento hacer cada cosa. Otros pensarán que el Presidente se maneja en una realidad sin tiempo, sin relojes, con tiempos elásticos como el que representaban los relojes blandos y derritientes de Salvador Dalí. Quizás encuentren sus críticos en los relojes de oro pero detenidos alguna disculpa, no ya la impuntualidad, sino también su afición a recorrer el túnel del tiempo y hacer hoy lo que debió hacer hace 20 años, sin recordar que el tiempo fluye y para el resto del universo lo marca el reloj.

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