Una mujer con buen pie
Cristina de Kirchner invirtió sus deseos: le recordarán el viaje a París por asistir al éxito del seleccionado argentino de fútbol (venció al de Francia por l a 0) más que por la firma de una convención internacional sobre la desaparición forzada de personas (iniciativa que, justo es recordar, motorizó el canciller Jorge Taiana). Se convirtió en la «Galíndez» del equipo (un morocho utilero que, decían, les traía buena suerte a Bilardo y, luego, a Basile), mientras ella se esforzaba por que atendieran su firma en el tratado. Si hasta brindó un reportaje a «Debate» -una de las pocas revistas recomendadas por los encargados de prensa oficiales para que hablen los funcionarios-, entrevista que, como es de imaginar, no se caracterizó por lo punzante de las preguntas o los aprietos en que colocó a la mujer ese medio. Casi una broma esta sumisión periodística. Ni la nueva recibida de «Galíndez» requiere de tamaña complacencia.
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Cristina fue hasta el hotel ayer a saludar a la Selección en
París. Fue antes del partido ante Francia. Se llevó una camiseta
con su nombre. El goleador, Javier Saviola, a su lado.
Por la noche, Cristina Fernández de Kirchner le agregó a la parte turística-cultural de su gira el capítulo deportivo, al aceptar una invitación del titular de la AFA, Julio Humberto Grondona, para ver el partido que la Selección nacional les ganó a los locales uno a cero con gol de Javier Saviola. Antes, la senadora relató su visita a la concentración de la Selección y dijo que «yo les comenté», a los jugadores, «que mi hijo quería un buzo de la Selección, que era lo único que pedía. Les dije que si no me lo daban no iba a poder entrar a Olivos. Me dieron una muy linda camiseta también para mí». Completó su análisis afirmando que «yo no entiendo nada de fútbol, pero hoy hago el aguante a la Selección, como buena argentina».
Cristina Fernández logró con su presencia entablar una nueva relación de amistad con el técnico de la Selección, Alfio Basile. Sucede que el entrenador es un «cabulero de ley», según su propia definición, y le habría pedido a la primera dama que siga viajando por donde jugará la Selección por la suerte que le trajo esta visita. Los próximos encuentros programados serán en Australia, Japón, China y Venezuela, país gobernado por Hugo Chávez, un conocido de Cristina Fernández. «Iré a todos los lados que pueda», dijo la senadora.
Para hoy la agenda asegurada y confirmada por el embajador Eric Calcagno incluía un almuerzo con intelectuales franceses, entre los que circularán el presidente de la Maison de L'Amerique, Robert Peugeot, y el director de «Le Monde Diplomatique», Ignacio Ramonet. Este último estaba confirmadísimo. Sucede que Calcagno lo conoce, ya que el editor le publicó varios estudios de la época en la que trabajaba de economista en la versión criolla de la publicación de centroizquierda de origen francés. Mientras almuerzan, el ahora diplomático continuará llamando al Eliseo para confirmar la reunión con el ministro del Interior.




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