8 de noviembre 2007 - 00:00

Una placa por 832 asilados

Santiago de Chile (enviado especial) - Un rato después de aterrizar, la primera actividad que Néstor y Cristina Kirchner tienen programada en esta ciudad, antes de sumergirse en la XVII Cumbre Iberoamericana, está ligada a unos de los temas recurrentes en la agenda de la Casa Rosada: los derechos humanos.

A las 16.45, el Presidente, acompañado de su esposa; el embajador argentino en Santiago, Carlos Abihagle; y el canciller chileno, Alejandro Foxley, descubrirán una placa en memoria de los 832 perseguidos políticos que se asilaron en la residencia argentina tras el golpe de Augusto Pinochet, el 11 de setiembre de 1973.

Uno de los alojados ilustres fue el escritor Ariel Dorfman. En un reciente documental, que narra su exilio, Dorfman regresó a la casona y recorrió los pasillos y el patio, que caminó 35 años atrás mientras detrás del muro, Pinochet perseguía y ejecutaba a mansalva. Esta tarde, durante el acto, se leerá una carta suya.

Por esos meses, en la Argentina, Juan Domingo Perón era electo presidente por tercera vez. La Triple A había mostrado sus uñas como un anticipo del golpe que llegaría en 1976.

Tres décadas más tarde, la casualidad metió la cola y quiso que el autor de «Cómo leer el Pato Donald» (junto a Armand Mattelart) regresara a Chile, a filmar aquella película sobre su vida, justo en los días en que murió Pinochet.

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