12 de septiembre 2005 - 00:00

Usan argumentos de Cristina, Bielsa y Vilma contra Ibarra

Vilma Ibarra
Vilma Ibarra
Con discursos de Cristina Fernández de Kirchner, de la hermana del jefe porteño, Vilma Ibarra, y del candidato oficialista Rafael Bielsa, los diputados del macrismo piensan rebatir las recusaciones que les solicitó Ibarra, aterrizando abruptamente en medio de la campaña electoral. La comisión investigadora de juicio político de la Legislatura porteña se reunirá mañana para definir qué hará con el descargo que presentó el viernes pasado Aníbal Ibarra, contra las acusaciones por mal desempeño en relación con el caso Cromañón. El kirchnerismo y otros aliados de Ibarra intentarán que la definición sobre si habrá o no enjuiciamiento se tome en noviembre, después de las elecciones del 23 de octubre. Lo mismo considera el ARI, ya que Elisa Carrió quiere sacar el tema de la campaña, mientras que el macrismo, con la misma idea, quiere resolverlo cuanto antes. Hoy no habría votos para destituir a Ibarra.

El jefe de Gobierno pidió la nulidad de tres puntos de los doce en los que se lo acusa, pero además de denostar a la comisión de la sala acusadora, compuesta por 13 diputados, pidió la recusación de seis de sus integrantes.

Primero Ibarra había recusado a 5 legisladores, pero el viernes, a última hora -sólo se encontraba Santiago de Estrada para recibir el documento-solicitó también la recusación de Jorge Enríquez (Unidad Republicana). La comisión debe resolver ahora si hace lugar a las recusaciones y si admite tomar 80 testimonios solicitados por Ibarra como ampliación de prueba, entre ellos al ministro de Interior, Aníbal Fernández.

La exposición de Ibarra, el jueves, antes de la presentación de su descargo por escrito ya generó polémica dentro del gobierno, donde se asegura que la postura de Rafael Bielsa en defensa del dictamen acusatorio y contraria a la de Alberto Fernández («se le respeta») ha reavivado las disputas entre el jefe de Gabinete y el ministro.

• Acusación

El canciller no ha cesado de insistir con que el informe es serio, a lo que agregó que no corresponden las recusaciones en un juicio político. El jefe de Gobierno, avezado fiscal, solicitó «formalmente las recusaciones de los diputados Martín Borrelli y Alvaro González, Ariel Schifrin, Jorge San Martino y Rubén Devoto». Es decir, que agregando a Enríquez, requiere que casi la mitad de la comisión renuncie. Ibarra dice que Schifrin, su ladero en otros tiempos y ex funcionario de su gestión, tiene « enemistad manifiesta»; a los macristas Martín Borrelli y Alvaro González los acusa de «haber emitido opinión», ya que sus opositores políticos participaron de la otra comisión, la especial que generó el dictamen ahora acusatorio, y finalmente recusa a Jorge San Martino (López Murphy) y a Rubén Devoto ( izquierda) «por haber prejuzgado pidiendo juicio político con anterioridad».

El caso de Enríquez es aparte. Ibarra lo compromete en cuanto a que no se transcribió en el informe final una declaración donde se lo menciona como parte del gobierno de Fernando de la Rúa, cuando Enríquez era subsecretario de la gestión y se habilitó el local Cromañón, por entonces El Reventón. Con esa espada en su contra, los legisladores del macrismo bucearon durante el fin de semana en las versiones taquigráficas del Senado del juicio político contra el miembro de la Corte Antonio Boggiano, quien también recusó a 34 de los 72 miembros de la Cámara. Ese número, los macristas, lo consideran proporcional a la recusación de 6 de los 13 miembros de la comisión porteña.

• Discursos

Esa taquigrafía importó más a los legisladores porteños por los derechos de autor que por su propio contenido. Es que allí las senadoras Fernández de Kirchner y Vilma Ibarra argumentan en contra de toda objeción. Los macristas citarán a Fernández de Kirchner, cuando en una encendida defensa contra los discursos más técnicos, argumentó en contra de las recusaciones que planteara Boggiano y también en la misma sintonía, los legisladores señalaban la alocución de Vilma Ibarra. Algunos de los textos que utilizarán expresan:

C.F. de Kirchner:
«En consecuencia, la metodología propuesta es la de considerar en primer término el planteo de recusación de 34 señores senadores, sobre la que -adelantó- la Presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales va a proponersu rechazo in limine».

• «La doctrina pacífica de este cuerpo ha sido, precisamente, un criterio absolutamente restrictivo en materia de admisibilidad de recusaciones y excusaciones, por una razón muy sencilla: somos un tribunal de enjuiciamiento con mandato constitucional para serlo, que no tiene suplentes y que no tiene miembros ad hoc. En definitiva, si los señores senadores y senadoras que ocupan sus bancas se recusasen y se excusasen en su totalidad, desaparecería, por ejemplo, la institución de juicio político de la Constitución, porque no hay jueces para suplantarlos».

«Pero aquí, en el caso puntual que estamos tratando hoy de la defensa del ministro Boggiano, en realidad, no nos encontramos ante una recusación. ¿Por qué digo esto? Porque una recusación siempre es sobre uno, dos, tres o cuatro miembros, pero aquí se está recusando a 34 miembros de este cuerpo sobre un total de 72. Está claro que no han recusado a 37, porque si no, simplemente, no podríamos sesionar por falta de quórum. Entonces, no estamos-ante el instituto de la recusación, sino que me parece que estamos ante una novedosa institución a la que yo llamaría de intento de desintegración del tribunal de enjuiciamiento -en este caso, el Senado de la Nación-, tal cual lo marca la Constitución.» · «La Comisión de Asuntos Constitucionales sostiene que debe rechazarse in limine el planteo. No se está ante una recusación, sino ante un intento de desintegrar el rol que la Constitución le asigna al cuerpo y que es el de enjuiciar a aquellos funcionarios que la Cámara de Diputados acusa en su rol de Cámara acusadora.»

Vilma Ibarra: «... No existe en nuestro ordenamiento jurídico -y mucho menos en un tribunal colegiado de juicio político-el concepto de ser contaminados o recusados para un acto procesal y no para el resto. Esta es una innovación que no se corresponde con nuestro ordenamiento jurídico, motivo por el cual, sin duda, me parece un desatino. Por eso, creo que es correcto que pasemos directamente a tratar el tema de las recusaciones».

«Acá no se trata de un problema de garantías del hombre o de los derechos del Estado. Estamos en un tribunal político, colegiado, constitucionalmente conformado y la Constitución no pasa por los derechos del hombre sino que, lejos de ello, los reconoce; precisamente, por eso esto también es un tema institucional, motivo por el cual si es la institución la que está en juego tendrían que efectivamente haber recusado a todo el Tribunal de Juicio Político, con lo cual se llegaría a la desintegración completa, no ya de este tribunal en este juicio, sino que se negaría la instancia misma del juicio político y, por lo tanto, estaríamos negando nuestra propia Constitución. Bastaría sólo el argumento de recusar a las mayorías de un cuerpo colegiado con capacidad de llevar adelante un juicio político para acabar definitivamente con una institución que está claramente reconocida en nuestra Constitución Nacional.»

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