Sputnik V demandó acuerdo Estado-Estado (el lunes llega a 22 provincias en camión y 2 vía aérea)

Política

En el Gobierno explicaron las diferencias entre el entendimiento alcanzado con la Federación Rusa y el de Pfizer.

La llegada a la Argentina de las primeras 300 mil dosis de la vacuna rusa Sputnik V demandó una negociación al más alto nivel gubernamental entre ambos países. Fue un acuerdo Estado-Estado que requirió de la firma en la Argentina del ministro de Salud, Ginés González García, a partir de una recomendación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emanada de los técnicos que viajaron a Moscú. Las tratativas escalaron hasta ese punto a falta de un representante en la Argentina del laboratorio Gamaleya, responsable en la Federación Rusa de la elaboración de la droga.

Con esa explicación en la administración de Alberto Fernández buscaron ayer restarle tono conspirativo al mecanismo de entendimiento con Rusia para la obtención de la “autorización provisoria” en la Argentina, sobre todo a partir de la comparación con el tipo de acuerdo sellado con Pfizer para el suministro de su vacuna contra el coronavirus. En el Ministerio de Salud argumentaron que mientras una negociación derivó en la intervención de González García, la de Pfizer desembocó en un “registro provisorio” como usualmente sucede cuando la compañía productora de una droga cuenta con una oficina local para atender sus intereses.

Para la inscripción en la Argentina de un medicamento o vacuna existen, según la cartera sanitaria, tres tipos de mecanismos regulatorios diferenciados. El más usual es el “registro provisorio” como el que se utilizó con Pfizer; otro es el de “Estado a Estado” como se optó en el caso de la Sputnik V, y el tercero que parte del involucramiento de un organismo supranacional como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como sucedió con el antígeno que se utilizó para los test de covid-19.

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En el caso de la Sputnik V, en Salud contaron que el tipo de acuerdo a nivel gubernamental de ambos países implica la homologación de los protocolos de suministro de la vacuna en Argentina con los de Rusia. En ese sentido, y a pesar de contar con estudios avanzados respecto de la efectividad de la vacuna en personas mayores de 60 años, la ANMAT se subordinó al criterio del organismo regulatorio ruso para no autorizar la inoculación por encima de esa edad. De hecho en la cartera sanitaria indicaron que esa premisa es la principal traba que impediría vacunarse a Alberto Fernández o a González García (de 61 y 75 años, respectivamente).

Anoche los funcionarios ultimaban los detalles de la logística local del proceso de vacunación una vez arribado a media mañana de hoy, como se espera, el vuelo del Airbus 330 de Aerolíneas Argentinas con las 300 mil primeras dosis de la Sputnik V para vacunar a igual número de profesionales de la salud de todo el país. El cargamento en el aeropuerto de Ezeiza quedará a cargo de la operadora logística local Andreani, que venía de firmar con el Gobierno un acuerdo “non profit” (sin fin de lucro) para la distribución de la vacuna de AstraZéneca con la universidad de Oxford. Debido a la anticipación de la Sputnik V, la compañía postal aceptó extender el ofrecimiento a la primera vacuna en arribar.

Los camiones de Andreani dirigirán la carga a un depósito de la localidad de Avellaneda para de ahí llevarla a las provincias con el compromiso de que el lunes a primera hora de la mañana estarán todas las dosis en sus respectivos destinos para iniciar el proceso de vacunación, pendiente a su vez de una reunión entre Alberto Fernández y los gobernadores.

Todo el proceso desde el embarque en Moscú hasta el momento del suministro debe garantizar el sostén de la cadena de frío a 20 grados bajo cero.

La premisa, todavía, es iniciar el operativo antes de fin de año para revalidar la palabra del jefe de Estado en ese sentido.

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