La pelea entre el gobierno nacional y el campo por las retenciones móviles ya provocó una virtual paralización del Congreso. Ayer, el kirchnerismo ordenó suspender una reunión conjunta de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca con la de Presupuesto y Hacienda que comanda el cordobés Roberto Urquía, marginado de las filas oficialistas por su defensa de los productores rurales.
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La suspensión de actividades parlamentarias obedece fundamentalmente a dos razones, según relataron ayer jerarcas kirchneristas del Congreso: por un lado, la Casa Rosada no quiere que el Poder Legislativo se convierta en una caja de resonancia de las críticas opositoras donde los partidos antikirchneristas comienzan a abroquelarse a través de pedidos de sesión especial y audiencias públicas junto a las entidades del agro. Pero además, la orden de Cristina de Kirchner es no avanzar con ningún proyecto de ley vinculado al campo hasta tanto el gobierno no anuncie algún tipo de medida unilateral, que sería difundida por escrito vía el Boletín Oficial, en relación con las retenciones móviles.
Ayer, en sintonía con el autismo político de la Casa Rosada, el oficialista Frente para la Victoria canceló la reunión conjunta de la Comisión de Presupuesto y la de Agricultura, Ganadería y Pesca, alegando la imposibilidad de asistir -no se informaron las razones- del secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Javier de Urquiza.
De Urquiza ofició en un tramo de las negociaciones con Luciano Miguens ( Sociedad Rural), Eduardo Buzzi (Federación Agraria), Mario Llambías ( Confederaciones Rurales) y Fernando Gioino (Coninagro), pero fue posteriormente desplazado por el omnipresente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Carlos Fernández. Hoy De Urquiza no es un interlocutor autorizado del gobierno ni siquiera ante el Senado, y el cordobés Urquía fue desautorizado para convocar a la Comisión de Presupuesto y Hacienda que sólo preside formalmente.
Bosques
La reunión que fue cancelada intempestivamente ayer estaba programada en el Salón Eva Perón, del primer piso del Palacio del Congreso para tratar el proyecto de Ley S-1409/08 sobre inversiones para bosques cultivados. Allí la oposición, liderada por el radical Juan Carlos Marino, de La Pampa, planeaba desplegar una dura ofensiva contra el kirchnerismo por la repentina cancelación de la reunión del lunes con el agro y la difusión de parte del matrimonio presidencial de una teoría conspirativa que señalaba a la UCR, la Coalición Cívica, el socialismo y los demás partidos antikirchneristas presentes en el acto del domingo en Rosario, como promotores de un golpe de Estado contra el gobierno.
Hoy la Cámara alta está convocada a una sesión ordinaria, pero el tema de las retencionesmóviles y la crisis del campo no será tratado en el recinto. La cancelación de la reunión conjunta de comisiones en Senado le evitó a la Casa Rosada la exposición en público de las numerosas deserciones que sufrió el kirchnerismo en el Congreso. Además de Urquía, el senador Carlos Reutemann debería haber participado de esa cumbre parlamentaria. El ex piloto de Fórmula 1 no asistió al debut de Néstor Kirchner al frente del PJ y se dedicó a recorrer en moto los piquetes rurales que los pequeños y medianos productores montaron en la provincia de Santa Fe. Como represalia, Kirchner presentó al diputado Agustín Rossi como candidato a presidente del PJ santafesino.
En la Cámara de Diputados, que esta semana tampoco sesionará, el éxodo de kirchneristas es aún más notorio y ya provoca una silenciosa ruptura del bloque. Los cordobeses Jorge Montoya y Beatriz Halak, que ya ni siquiera asisten a las reuniones del bloque, los bonaerenses Felipe Solá y Adriana Puiggrós, el fueguino Rubén Darío Sciutto, los salteños Zulma Daher y Susana Canela, y los entrerrianos Gustavo Zavallo, la ex primera dama provincial María Cremer de Busti y María Petit ya están ultimando los detalles de su desvinculación del oficialismo en el Congreso.
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