24 de diciembre 2001 - 00:00

Vigilia y festejo de los puntanos

San Luis - Desde que Juan Esteban Pedernera, uno de los próceres puntanos, tuvo que reemplazar a Santiago Derqui en la presidencia de la Nación, los puntanos no volvieron a tener a uno de sus hombres en el pináculo del poder. Tuvieron que esperar mas de 140 años para que uno de sus dirigentes ocupara la primera magistratura de la Nación. Lo vivieron, lógicamente, como un hecho histórico. Alrededor de3.000 personas se congregaron en Casa de Gobierno el viernes a última hora, para seguir el desarrollo de las acontecimientos a través de una pantalla gigante que el propio Adolfo Rodríguez Saá mandó montar sobre la explanada del edificio.

Lo asumieron como un acontecimiento único. La satisfacción y la felicidad dominaron en los puntanos, que al mismo tiempo actuaron con racionalidad y prudencia frente a la noticia: la razón no es otra que la crisis por la que atraviesa el país.

Para la dirigencia y para la gente, y para el mismo Rodríguez Saá, nuevo presidente, fue un reconocimiento a la provincia. Naturalmente fue el tema excluyente en las últimas jornadas en todos los ámbitos. Consumieron la información por todos los medios de comunicación.

La noche del sábado fue eterna. La vigilia se hizo por televisión y la edición del domingo del único diario provincial recién estuvo en la calle a mediodía, que se vendió como pan caliente. La maratónica sesión de la Asamblea Legislativa fue una amansadora. Y muchos amanecieron para ver en directo la designación y el traspaso de los atributos que tuvo lugar a media mañana.


Los puntanos en general son optimistas respecto de que «el Adolfo» hará un buen papel a pesar del escaso tiempo que permanecerá en la presidencia. Si hay alguien a quien no sorprendió Rodríguez Saá con su primeros anuncios fue a sus comprovincianos. Es que prácticamente todas las medidas que dio a conocer ya las aplicó a lo largo de sus gestiones en la provincia y son la base del «modelo San Luis» del cual los puntanos dicen ahora «lo vamos a exportar al país». Las frases más repetidas en las últimas horas fueron «hay que darle tiempo» y «ya van a saber quién es 'el Adolfo' gobernando». Y si algo lamentan «es el poco tiempo que tendrá».

De todos modos, a los puntanos nadie les quita el sueño de que su ex gobernador pueda ser «presidente hasta 2003». Para ello tendrá que presentarse y, claro, ganar las elecciones. Con todo, para sus comprovincianos ya es un hecho histórico.

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