29 de agosto 2002 - 00:00

Vuelve sueño de un nuevo Sarmiento

Alguien tendrá alguna vez, quizás un académico de las letras o de la historia, la añoranza que tienen los intelectuales criollos por una reencarnación de Domingo Faustino Sarmiento. Ayer el escritor radical Marcos Aguinis vio esa reencarnación nada menos que en Ricardo López Murphy. «López Murphy es un hombre de una coherencia de hierro que incluso si le saca uno el bigote y el pelo tiene la cara de Sarmiento, la mordida de Sarmiento y una decisión firme para que en la Argentina se respeten los contratos y se vuelva confiable», dijo el autor de «La gesta del marrano», saludó así, agradecido, las versiones que lo dan como posible candidato a vicepresidente del ex ministro de Defensa.

Con ánimo igualmente conmovedor, no hace mucho otro escritor, y como Aguinis también ex secretario de Cultura (aunque en este caso de Carlos Menem; Aguinis lo fue de Raúl Alfonsín), creyó ver al Sarmiento redivivo de sus sueños en Domingo Cavallo. Adelantando concepto que ahora ve Aguinis en el ex economista jefe de FIEL, Jorge Asís contribuyó al culto de la personalidad de Cavallo no sólo equiparando su ingenio con el de Sarmiento. También vio parecidos físicos.

Este recorrido sobre los Sarmientos virtuales en lo que parece fue pródigo el gabinete de la Alianza, Cavallo columbró en los rasgos faciales y temperamentales de Fernando de la Rúa también a Sarmiento reencarnado. Cuando el ex presidente lo nombró director del portal Educ.Ar que gerenciaba su informático hijo «Aíto», Cavallo pronunció un recordado discurso en el cual calificó a De la Rúa como «el Sarmiento del siglo XXI». Agradecido, el ex mandatario radical premió tamaño entusiasmo nombrándolo ministro de Economía.

No se inmutó López Murphy con la comparación. La agradeció y dijo que él tiene «la misma pasión que tenía el sanjuanino por la Patria, un carácter muy fuerte y la misma obsesión por pensar en un país gigantesco con perspectiva en el mundo».

Decepcionó al novelista con un anuncio: «No hubo propuesta, aunque igual me hubiera sentido orgulloso de contar con alguien como Marcos en mi equipo de trabajo».

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