Decidido a darle pelea al oficialismo, Mauricio Macri lanzó una orden a su tropa legislativa de la Capital Federal y es que no está dispuesto a ceder en contar con mayoría en el principal organismo de control, la Auditoría General.
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Desde que ganó las elecciones en el distrito, la conformación de ese instituto clave que monitorea la gestión de los mandatarios, entre otros rubros, es tema de discusión en la Legislatura, al punto de que hoy se dará una nueva prórroga a los actuales miembros de la Auditoría ante la falta de acuerdo para nombrar a los nuevos. Las designaciones ya están vencidas, por eso se alargarán.
La Constitución señala que el organismo debe estar presidido por la oposición, y lo deben conformar representantes de las fuerzas políticas en proporción a su representación en el recinto.
Por eso, si se votara ahora -como estaba previsto- a los nuevos integrantes, la oposición a Jorge Telerman bien podría ser el macrismo y tomar la presidencia de la Auditoría. Pero el kirchnerismo quiere ubicarse en ese lugar diciendo que será «la oposición» a partir del 10 de diciembre, cuando Macri asuma. Esta semana, cuando todo estaba casi listo para la votación y el reparto de los siete miembros a designar daba tres para el macrismo, tres para el kirchnerismo y uno para la Coalición Cívica de Elisa Carrió, de acuerdo con el resultado de la elección pasada, Macri dijo no: «Si podemos tener cuatro auditores, quiero cuatro», ordenó. Es decir, quiere la presidencia y tres sillas más, lo que le asegura la mayoría en el ente de control y también que a mitad de su gestión, cuando le corresponda a la auditoría monitorear sectores de su administración, le sea más leve el trámite.
Eso es lo que cree el kirchnerismo.Sin embargo, los macristasllevaron también otro mensaje,que es la posibilidad de una conciliación sobre los cargos, pero también que se expongan en la negociación otras cuestiones.
Es que Macri espera gestos del gobierno nacional para cuando esté al mando del distrito porteño. Quiere por ejemplo, como lo viene reclamando, la cesión de tierras que controla el ONABE, la transferencia del control de los subterráneos y del resto del transporte de pasajeros, entre varias demandas. También el jefe electo espera un gesto de los legisladores que en principio rechazaron el aumento de impuestos municipales que había acordado con Telerman y además le impusieron que en 2008 convoque a elección de comunas.
Ahora quiere hacer valer que desde diciembre, cuando asuma y, ante la renovación de las bancas, contará en el recinto con mayoría de 28 diputados, muy cerca de los 31 que se requiere para tener quórum propio y votar leyes, como la designación de los miembros de la Auditoría General.
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