Lo anticipó este diario: la toma de una frontera internacional por parte de los vecinos de Gualeguaychú en defensa de una causa ambiental o nacional, según cómo se mire, podía llegar a convertirse en un atractivo para ese fenómeno relativamente reciente que es el turismo «social» o «responsable». Los «reality tours». Pero lo que en aquel artículo no pasaba de la ironía, hoy es una realidad. Tanto agencias de turismo privado como la propia Secretaría de Turismo de Gualeguaychú asesoran a los veraneantes que, además del Carnaval y las playas sobre el río Uruguay, tienen tendencia al voyeurismo social. Estos viajeros son orientados o directamente llevados en autobuses hasta el kilómetro 28 de la ruta que lleva al puente General San Martín donde hacen guardia los ambientalistas, convertidos en empleados de migraciones, aduaneros y ahora también guías turísticos.
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El atractivo se completa con el merchandising: los turistas sociales pueden comprar remeras con la consigna «No a las papeleras» o bien mates y almanaques con fotos de las marchas anti-Botnia.
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