Ya en funciones Scioli y Macri

Política

Buenos Aires - Con un discurso con fuerte hincapié en pos de mejorar la seguridad -restablecerla «es posible», dijo- y una exhortación al gobierno nacional, a la Legislatura, al empresariado y a los gremios para trabajar en conjunto para enfrentar los problemas bonaerenses, asumió ayer los destinos de la provincia el justicialista Daniel Scioli.

En su discurso ante la Asamblea Legislativa, también enfatizó que uno de los objetivos de su gestión «será avanzar hacia la redistribución progresiva del ingreso y la construcción de una sociedad con igualdad de oportunidades y posibilidades».

El sucesor de Felipe Solá -junto a su vice, Alberto Balestrini- obtuvo a último momento una foto -que cotizó por las nubes-con Néstor Kirchner, instantánea que hasta el domingo era una incógnita. Scioli adelantó a su entorno el desembarco del desde ayer ex presidente poco antes de su asunción, aunque el grueso de los asistentes se sorprendió con la ilustre visita recién cuando lo vio ingresar al recinto.

En retribución de gentileza -y consciente de que le esperan discusiones con la Rosada en materia de financiamiento-, Scioli lo presentó como el líder «de la transformación argentina» y enfatizó que acompañará «con todas» sus fuerzas «el proyecto al que nos convoca la presidenta Cristina Fernández».

Kirchner viajó a La Plata en helicóptero, acompañado por el flamante ministro del Interior, Florencio Randazzo; y el secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini.

A pocos minutos de iniciada la ceremonia de jura -arrancó a las 20-, la vicegobernadora saliente, Graciela Giannetassio, pidió un cuarto intermedio, durante el cual Scioli y Solá, protocolo de por medio, hicieron entrar al santacruceño al recinto.

Kirchner asistió a la jura de quien triunfó en las elecciones de octubre, pero cuando arrancó el discurso de Scioli se deslizó hacia la salida, urgido por los compromisos de agenda ahora, como primer ciudadano, un paso atrás de Cristina.

  • Embestida

    En la ceremonia, el ex vicepresidente aseguró que «el pueblo percibe como el más grave de sus problemas el de la seguridad, y este gobernador asume con la convicción de que restablecer la seguridad es posible», dijo. Para ello, resaltó que es «necesario» dotar de «más recursos» a la Policía y restablecer la «autoridad y el respeto» de la fuerza de seguridad.

    En esa línea, anunció la adopción de medidas para hacer frente al delito. Por caso, afirmó que se derivará «los detenidos a unidades penitenciarias, para evitar el uso de comisarías» con ese fin, lo cual permitirá volcar «más de 4.000 policías» a la calle, y que las cárceles «sirvan para resocializar».

    En paralelo, prometió trabajar «incansablemente» para resolver los problemas de los bonaerenses, aunque recalcó que «ninguna persona puede resolver por sí sola» esas urgencias.

    «Voy a poner el mayor de mis esfuerzos para lograr la cooperación del gobierno nacional, la Legislatura, los gremios, el empresariado, los educadores, los profesionales de la salud y las fuerzas de seguridad para trabajar juntos», anticipó, en una suerte de intento de pacto social, a lo Cristina.

    Poco antes, había pedido explícitamente a los legisladores «todo su esfuerzo para que, en el marco de las sesiones extraordinarias, se debatan las leyes» que enviará desde hoy.

    También pidió «contar con una oposición constructiva que nos ayude a alcanzar los consensos. «Utilizaremos el diálogo como herramienta», anticipó.

    En paralelo, Scioli resaltó que asume con expectativa «el gran desafío de desplegar una gestión con mucha acción y de fuerte participación de todos los sectores» y reconoció «el esfuerzo de Felipe Solá por acompañar esta recuperación nacional y provincial». Con el ex mandatario, mantuvo una polémica respecto del estado de las cuentas. «Somos conscientes de la necesidad de atender cuidadosamente el aspecto fiscal y mejorar la administración de los recursos provinciales», resaltó ayer.

    Además consideró «acertada» la política de mantenimiento de superávit fiscal y externo que llevó adelante Nación y consideró que la provincia mejorará «con el apoyo de Nación, los servicios de infraestructura social, salud, educación, justicia y seguridad». En su mensaje, además anunció un programa de $ 740 millones para equipar hospitales y centros de salud y adelantó que habrá «una política de recuperación integral del conurbano para sus 9 millones de habitantes». Tras el discurso, tomó juramento a sus ministros en Gobierno.

    Scioli entró a la Cámara juntoa su hija Lorena, Karina Rabollini -siempre elegante, lució el pelo recogido y vistió pollera y chaqueta de raso colorchampagne-y su vice. En el marco de un edificio custodiado por 500 efectivos, la ceremonia contó con la presencia de numerosos intendentes, del senador nacional José Pampuro, y de ministros entrantes y salientes, además de un collar multicolor de figuras de otros ámbitos, que pegoteó a los hermanos Pimpinela y a la actriz Nacha Guevara, el boxeador Jorge «Roña» Castro y la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. También se observó a un zigzagueante Carlos Tula. El bastón de mando que recibió Scioli fue confeccionado en algarrobo por un artesano de San Antonio de Areco y tiene una fuerte impronta criolla, con incrustacionesde oro y plata, y 134 granos de trigo.

    En rigor, el debut de Scioli no fue el mejor: horas antes de asumir, tuvo que absorber su primera derrota política al fracasar su pretensión de ubicar a sciolistas puros y «aliados» en cargos clave de la Cámara de Diputados bonaerense.

    Tras varios días de fricción, el gobernador tuvo que resignar la idea de colocar a Martín Ferré como presidente o vicepresidente de ese cuerpo. Finalmente, Ferré juró ayer como vice primero, es decir, en el tercer escalón de las autoridades de cámara. Como presidente quedó, entonces, Horacio González, mientras que como vice se nominó a Julián Domínguez. En tanto, la jefatura del bloque fue para el platense Raúl Pérez. Hasta último momento, el sciolismo peleó ese lugar para el matancero Angel Aisa. No lo logró.

    Ni siquiera, con la estocada última, consiguió que Daniel Gurzi ocupe una butaca de peso en la mesa del bloque unificado FpV-PJ. La resistencia llegó al punto que ayer un grupo de diputados amagó con romper la bancada.

    En la Cámara alta la cosecha no fue mejor: en el dibujo original, la intención del gobernador era que su amigo Roberto Ravalle sea vicepresidente del Senado, detrás de Alberto Balestrini. De ese modo, Scioli se garantizaba a un hombre propio en la línea de sucesión. Pero ese sillón fue para el peronista Federico Scarabino. La jefatura de la bancada, en tanto, quedó para Osvaldo Goicochea.
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