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Felipe Solá,
memorioso y
locuaz entre
cuatro
paredes,
contó a un
grupo de
intendentes
que lo
visitaron en
su residencia
de La Plata
cómo él
recibió una
sospechosa
oferta de
Eduardo
Duhalde de
ser candidato
presidencial
en 2003.
Justamente, explicó que el resultado final de su aventura contra el ex presidente le permitió, según dijo, tener hoy un trato distinto -mejor, se entiendecon Kirchner. «Antes teníamos cortocircuitos; ahora me escucha y me respeta», interpretó.
Pero ¿fue sólo un ejercicio de revisionismo sin valor futuro? No. Solá buscó en los escombros del pasado para tratar de encontrar algún indicio sobre cuál será su destino después del 23 de octubre si, como asegura, el Frente para la Victoria se impone en toda la provincia.
La lógica política es impiadosa cuando sostiene que un dirigente sin posibilidad de reelección empieza a sentir el despoder al día siguiente de haber asumido. Por tanto, es obvio que la noche del 23, en el felipismo-kirchnerismo empezará la lucha por la sucesión.
«Vamos a tener todo el poder. Ahora tenemos que empezar a discutir qué vamos a hacer con ese poder. Lo único que no podemos hacer es convertirnos en un neoduhaldismo.» Hubo algo de pánico en esas palabras del gobernador.
• Cambios
En ese confesionario ante íntimos, Solá liberó algunas impresiones y deslizó otras. Una importante es que, luego de la elección, se focalizará en la gestión. Quienes suelen decoficiarlo leen eso como un cambio masivo de ministros y funcionarios.
Dos parecen con salida garantizada; Ismael Passaglia de Salud y Mario Oporto de Educación son candidatos y en diciembre, a pesar de que algunos advierten que Oporto seguirá en su cargo, asumirán como legisladores provinciales. Gustavo Lopetegui (a quien hoy espera le aprueben la designación en el Banco Provincia) será reemplazado por su segundo, el economista Martín Lousteau, otro hombre de la Fundación Unidos del Sur, que anima Francisco de Narváez.
Pero el dato más relevante para observar es qué pasará con el ministro de Economía, Gerardo Otero. Amigo y heredero de Jorge Sarghini, Otero quedó entre dos fuegos cuando el ex presidente del Banco Provincia dejó ese apetecible sillón para sumarse a la lista de candidatos del duhaldismo.
¿Solá piensa en reemplazar a Otero? Todavía no ha dado indicios en esa dirección: en rigor, dice estar conforme con lo hecho por su ministro. Pero habría que invertir la pregunta: ¿Otero tiene ganas de seguir como ministro?



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