4 de agosto 2005 - 00:00

"Yo impedí que López Murphy fuera presidente" (Solá)

Felipe Solá,memorioso ylocuaz entrecuatroparedes,contó a ungrupo deintendentesque lovisitaron ensu residenciade La Platacómo élrecibió unasospechosaoferta deEduardoDuhalde deser candidatopresidencialen 2003.
Felipe Solá, memorioso y locuaz entre cuatro paredes, contó a un grupo de intendentes que lo visitaron en su residencia de La Plata cómo él recibió una sospechosa oferta de Eduardo Duhalde de ser candidato presidencial en 2003.
«Si yo hubiese aceptado ser candidato, el peronismo perdía porque Kirchner no se iba a bajar, y con cuatro listas del PJ, ganaba López Murphy.» Cada tanto, Felipe Solá retoma el capítulo de la historia en que su ahora enemigo, Eduardo Duhalde, lo tentó para a pelear por la presidencia.

El lunes, de sobremesa, tras una cena con intendentes y legisladores del felipismo -más algunos kirchneristas-el gobernador volvió, ya sin lamentos, a aquellos días de 2003 en que el entonces presidente interino le propuso ser «el» candidato del duhaldismo.

Como se sabe, Solá no aceptó -en parte porque imaginó que Duhalde le tendía una trampa para quedarse con la provincia-, y el caudillo de Lomas de Zamora no tuvo más opciones que recurrir a Néstor Kirchner, su única esperanza para frenar un triunfo de Carlos Menem.

El resto se conoce: Kirchner llegó a presidente, Solá repitió como gobernador, y ahora, los dos están unidos contra quien fue su promotor y el principal aportante para allanar aquellas victorias.

Tiempo atrás, cuando su vínculo con Kirchner transitaba por la cornisa, Solá se lamentaba de no haber aceptado. Ahora reacomodó el argumentoy, mientras se mantiene en buena sintonía con el Presidente, considera que fue oportuno aquel no a Duhalde. «Ahora somos el ejército de Kirchner en la provincia.»

En esa línea, desde atrás del humo de un puro, Solá hizo una confesión: «Ni en mis sueños de fantasía, en diciembre, imaginaba que el resultado de lo que iniciamos sería éste: con Duhalde en retirada; y nosotros, con la posibilidad de tener el poder real de la provincia».

Justamente, explicó que el resultado final de su aventura contra el ex presidente le permitió, según dijo, tener hoy un trato distinto -mejor, se entiendecon Kirchner. «Antes teníamos cortocircuitos; ahora me escucha y me respeta», interpretó.

Pero
¿fue sólo un ejercicio de revisionismo sin valor futuro? No. Solá buscó en los escombros del pasado para tratar de encontrar algún indicio sobre cuál será su destino después del 23 de octubre si, como asegura, el Frente para la Victoria se impone en toda la provincia.

La lógica política es impiadosa cuando sostiene que un dirigente sin posibilidad de reelección empieza a sentir el despoder al día siguiente de haber asumido.
Por tanto, es obvio que la noche del 23, en el felipismo-kirchnerismo empezará la lucha por la sucesión.

«Vamos a tener todo el poder. Ahora tenemos que empezar a discutir qué vamos a hacer con ese poder. Lo único que no podemos hacer es convertirnos en un neoduhaldismo.»
Hubo algo de pánico en esas palabras del gobernador.

• Cambios

En ese confesionario ante íntimos, Solá liberó algunas impresiones y deslizó otras. Una importante es que, luego de la elección, se focalizará en la gestión. Quienes suelen decoficiarlo leen eso como un cambio masivo de ministros y funcionarios.

Dos parecen con salida garantizada;
Ismael Passaglia de Salud y Mario Oporto de Educación son candidatos y en diciembre, a pesar de que algunos advierten que Oporto seguirá en su cargo, asumirán como legisladores provinciales. Gustavo Lopetegui (a quien hoy espera le aprueben la designación en el Banco Provincia) será reemplazado por su segundo, el economista Martín Lousteau, otro hombre de la Fundación Unidos del Sur, que anima Francisco de Narváez.

Pero el dato más relevante para observar es qué pasará con el ministro de Economía,
Gerardo Otero. Amigo y heredero de Jorge Sarghini, Otero quedó entre dos fuegos cuando el ex presidente del Banco Provincia dejó ese apetecible sillón para sumarse a la lista de candidatos del duhaldismo.

¿Solá piensa en reemplazar a Otero? Todavía no ha dado indicios en esa dirección: en rigor, dice estar conforme con lo hecho por su ministro. Pero habría que invertir la pregunta: ¿Otero tiene ganas de seguir como ministro?

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