El político produce poder; el experto, resultados. Pero en el Congreso el trabajo se distribuye según el saber que tenga el legislador. En Agricultura el gobierno desplazó a una diputada que había criticado la política oficial en el mercado de carnes. Ayer, María del Carmen Alarcón fue reemplazada por una maestra que confesó que no sabe de campo: Ana Berraute, quien alzó como antecedentes haber nacido en una zona rural y tener un hermano veterinario. Quienes designaron a esta maestra de Casilda prometieron que aprenderá rápido. No dijeron que la nombraron porque viene de Santa Fe, distrito de la rebelde Alarcón.
El sindicalista y ahora diputado Dante Camaño juró ayer en lugar de Luis Patti, a quien secundó en las últimas elecciones como opositor. Ahora duda de integrarse al bloque de su hermana Graciela y su cuñado Luis Barrionuevo. «Tengo diferencias con Kirchner.»
El primer día de Dante Camaño como nuevo diputado y de Ana Berraute como reemplazante de María del Carmen Alarcón en la presidencia de la Comisión de Agricultura, sin duda no fue como el oficialismo kirchnerista lo había soñado. En pocos minutos, ambos emitieron declaraciones públicas que borraron parte de la gloria política que el Frente para la Victoria había conseguido al forzar sus nombramientos.
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La sorpresa -para muchos, no para quienes la conocían desde hace tiempo en Santa Fe- la dio ayer por la mañana Berraute. Se la había escuchado en el recinto el día en que se removió a Alarcón de esa comisión, cuando con euforia atacó a su coterránea y hasta llegó a pedirle a su jefe de bancada, Agustín Rossi, que si el oficialismo le detectaba un «desvío» como el que imputaban a Alarcón, no sólo la removiera de sus cargos, sino también que le pidiera la renuncia a la banca. Llegó a atacarla con frases como: «Se puede pensar distinto, lo que no se puede es defender intereses contrapuestos». No estaba decidido en ese momento que Berraute reemplazara a Alarcón -el candidato de entonces era Mariano West, ex intendente de Moreno-, pero Berraute obviamente ya se estaba candidateando.
Pero sus primeras declaraciones ayer superaron cualquier expectativa: «Yo no conozco las cosas del campo, pero me voy a poner rápidamente en autos, en función de la tarea que tengo que desarrollar».
Sin sonrojarse, sacó luego otros pergaminos que justificaban su asunción al cargo: «Soy de Santa Fe y hago muy bien la tarea de generar debate, justamente porque soy docente, y ésa es mi especialidad».
Como si esos antecedentes no alcanzaran para dirimir en temas como suspensión de exportaciones de carnes, cupos de Cuota Hilton en la guerra entre frigoríficos o evolución del índice novillo, que tanto desvelan al gobierno, Berraute agregó otros méritos como «haber nacido en Casilda, que es una zona muy rica del campo santafesino» y, aunque pareciera una broma finalizó: «Además, tengo un hermano veterinario».
Pero todo quedó salvado con una definición que en estos tiempos prima sobre cualquier otra en el Congreso: «Creo en el proyecto que puso en marcha en este país el presidente Néstor Kirchner, hay que poner al servicio de las mayorías todo lo que construyamos desde Diputados».
Hacia la tarde parecía que todo sofocón para el oficialismo había terminado. Se sabía que no habría debate sobre la jura de Dante Camaño como diputado en reemplazo del lugar que no ocupó Luis Patti por haberse bloqueado su ingreso por carecer de «idoneidad moral» para ocupar una banca.
Y en realidad la ceremonia fue así. Con el ARI apoyando la exclusión de Patti y el radicalismo metido ayer más en sus problemas de ruptura interna que en la defensa de esa banca, no hubo escollos en la ceremonia.
Inclusive, el acto hasta tuvo el color sindical que correspondía al desplegarse en el recinto una bandera con la leyenda «ATE-Congreso con Dante CTA», en saludo al «compañero» que juraba en su cargo. Un rato más tarde esa armonía se hacía trizas.
Camaño juró por «Dios y por la Patria» y luego se retiró del recinto en medio de los cantos de apoyo de los simpatizantes de ATE de la Asociación de Personal Legislativo.
Al salir, dio sus primeras declaraciones. Afirmó que no sabe aún a qué bloque se sumará, aunque se sabe que no será al Paufe que lo llevó en la lista, sino al Peronismo Federal, donde revistan su hermana, Graciela Camaño, y su cuñado, Luis Barrionuevo.
La relación con Patti salió luego al ruedo: «Tengo divergencias con él sobre algunas cuestiones que él intenta maquillar. Pero yo no tengo pasado de policía y fui torturado. Jamás pedí indemnización como hicieron algunos caraduras que dragonean con esa batalla». Ya en ese momento empezaba a dejar de ser el ejemplo del espíritu oficialista que habilitó el kirchnerismo una semana antes cuando bloqueó el ingreso de Patti. Y el final fue un catálogo de lo que no debe ser un oficialista actual, incluso hasta para militar en el neokirchnerista Peronismo Federal: «Estoy a favor de la pena de muerte, sí claramente», dijo cuando se le preguntó si seguía sosteniendo esa postura y fue rotundo al negar que no le constaba que Patti hubiera sido un torturador.
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