15 de septiembre 2004 - 00:00

Zapatero, gestor frente al G-7

Miguel Angel Moratinos, el canciller español que visitó la Argentina el viernes pasado, dejó en claro un criterio: «España no es el Fondo, aunque al frente del Fondo esté un español como Rodrigo de Rato», les dijo una y otra vez a los funcionarios con los que habló. De este modo, trató de evitar lo que estaba sucediendo durante su viaje, es decir, que le trasladen al gobierno socialista quejas por cierta intemperancia del economista del Partido Popular. Este principio volverá a regir la semana próxima , cuando Kirchner se reúna en Nueva York con José Luis Rodríguez Zapatero, el premier de España.

Sin embargo, el Presidente, siguiendo un consejo de la Cancillería, tiene previsto solicitar a Zapatero que se haga cargo de la abogacía de la Argentina ante el G-7 e, indirectamente, ante el Fondo.

• Tarifas

El jefe del gobierno español insistirá con el argumento de Moratinos, pero admitirá el rol que se espera de él. Claro, aprovechará también que se le reclame una intervención ante De Rato y el Fondo, para pedir por las empresas españolas de servicios públicos que siguen esperando un ajuste de tarifas.

Además de esta agenda crematística, Kirchner y Zapatero hablarán de dos cuestiones urgentes. Una es la convocatoria internacionalpara el Congreso de la Lengua. Hasta ahora participarán el rey Juan Carlos I y el Presidente, que será el anfitrión. Ni Vicente Fox, ni Alvaro Uribe, ni Ricardo Lagos aseguraron su visita en noviembre.

• Preocupación

Nada que decir sobre la presencia de jefes de Estado, después de todo el congreso está pensado para intelectuales y artistas. Pero a España no le interesa que el monarca aparezca rodeado por gente políticamente menor. Algo que también deberá preocupar a Cristina Kirchner. ¿O no piensa presidir ese simposio? Otra inquietud que les trasladará Zapatero a los funcionarios argentinos es la situación de Laris Iriondo, un militante de ETA que fue exculpado por la Justicia de primera instancia a pesar de que está imputado en España de atacar a fuerzas de seguridad españolas, con muertes registradas. Moratinos ya tocó el problema con Rafael Bielsa. Ahora llegará a la mesa presidencial en la ONU. Lo demás ya fue adelantado por el canciller la semana pasada: Zapatero hablará de «gobiernos afines» y de cercanía espiritual e ideológica. Se trata de un cambio de estrategia: a diferencia de Aznar, el socialismo cree que a Kirchner se le puede sacar más ventaja disimulando su iracundia y cierto desprecio por las formas.

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