Es cierto que en esta época del año Brasil habitualmente «amenaza» con adquirir mercadería de otros orígenes dado que los precios del trigo argentino aumentan de manera considerable. Obsérvese que el precio FOB del trigo argentino para embarque inmediato se ubica en 190 dólares, mientras que en los meses de cosecha (diciembre-enero) se negoció a 110 dólares y para la cosecha 2002/2003, que ingresa en diciembre, se está cotizando a 135 dólares FOB. El valor FOB actual es el que permite que a pesar de las retenciones a la exportación, en el mercado interno se pague al productor por el trigo más de 140 dólares por tonelada.
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El argumento de Brasil para eliminar la ventaja arancelaria que posee el trigo de origen argentino es la «supuesta imposibilidad de la Argentina de abastecer todo el trigo que aún necesita Brasil».
•Excedentes
Las cifras disponibles muestran que ello no es así por cuanto nuestro país aún cuenta con aproximadamente 1,0 millón de toneladas de trigo para la exportación, y Brasil, cuyas compras en la Argentina alcanzan ya a 5,5 millones de toneladas, difícilmente compre más de 600/ 700 mil toneladas hasta el ingreso de su cosecha, que se registra a fines de setiembre y que este año sería 1,0 millón de toneladas superior a la del ciclo previo.
Sin embargo, si la amenaza brasileña se concreta, ello significará una disminución del orden de 20% o tal vez mayor en el precio del cereal disponible.
Ello no sólo beneficiaría eventuales nuevas compras de Brasil, que se ahorraría alrededor de 30 millones de dólares (suponiendo que compre 700.000) que se restarían de los ingresos argentinos, si no que, además, implicaría una baja de similar magnitud o aún mayor sobre el precio interno del cereal que actualmente se negocia a $ 510, con el «beneficio» que ello significaría sobre los índices inflacionarios (efecto sobre el precio de la harina y del pan).
•Precedente
Tal vez en este último comentario haya que buscar la explicación a la «poca» reacción oficial frente a lo que parece ser una inminente medida unilateral del Brasil, cuya trascendencia sentaría un precedente que sería una nueva preocupación de un costo no menor que repercutiría sobre el ingreso de los productores que aún mantienen trigo, pero fundamentalmente para los precios de la cosecha 2002/2003, en donde también la pérdida de ingresos para el Estado podrá ser importante, ya sea por las menores divisas que habrán de generar las exportaciones como por la recaudación de los derechos de exportación.
La circulación de la versión durante la jornada de ayer determinó una baja de 2% en la mercadería disponible y de 1% en la de la nueva cosecha.
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