Fue fundamental el voto de los Sudamericanos y principalmente el de los argentinos en los comicios. El partido de Prodi consiguió 2 bancas más en el Senado correspondientes a la región (1 por su partido Unione y otra de la 'Associazione Italiani in Sudamerica' que apoyará al vencedor). Esta novedosa experiencia de voto de italianos fuera de Italia se convirtió en la gran vedette de los comicios más reñidos en la historia de la península.
Cuando el 27 de diciembre de 2001 el gobierno presidido por Silvio Berlusconi vio con agrado la aprobación de la ley 459, nunca se podría haber imaginado que esa medida iba a ser como un boomerang que lo alejaría de un nuevo mandato. Es que esta ley permitió por primera vez en la historia de la península que los italianos que viven en el extranjero eligieran a sus representantes en ambas cámaras del parlamento.
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En verdad, casi ningún analista en Italia se imaginó que las elecciones más reñidas en la historia de ese país se iban a definir por el voto de los compatriotas que viven fuera de la península.
Para estas elecciones unos 3.000.000 de italianos residentes en el exterior pudieron por primera vez votar 12 diputados y 6 senadores que los representen en Roma. De ese total, unos 880.000 electores residen en Sudamérica, de los cuales 465.000 están en la Argentina lo que la convertía a priori en una pieza clave de este rompecabezas electoral.
A medida que ayer iba avanzando el recuento de votos en la sede del ministerio del Interior italiano y que los datos reales daban cuenta de una elección mucho más disputada de lo que presagiaron las encuestas a boca de urna, todas las miradas comenzaron a dirigirse fuera de Italia. Según los resultados oficiales de los votos dentro de Italia, La Unione de Romano Prodi obtuvo mayoría en la Cámara de Diputados con 341 bancas contra 277 de la coalición CDL (Casa delle Libertà) que lidera Silvio Berlusconi y su partido Forza Italia. Sin embargo, la gran batalla se daba en el Senado donde el premier obtenía 155 escaños contra 154 del Professore (tal como se lo conoce a Prodi por su pasado de catedrático de la Universidad de Bologna). Es en esta instancia donde los 6 senadores que votaron los residentes en el extranjeros se convirtieron en decisivos para lo que parece ya el triunfo de la centroizquierda.
Según los datos con más del 95% de los sufragios escrutados, 4 senadores consigue Prodi, 1 Berlusconi y el otro corresponde a la 'Associazione Italiani in Sudamerica' que preside el empresario local, Luigi Pallaro, quien ya anunció que volcará su apoyo a la mayoría ganadora porque "su deber es traer resultado a los italianos residentes en el exterior y no hacer oposición". Esto da una ventaja a la Unione de 158 (159 con la adhesión de Pallaro) contra 156 de la CDL, brindándole la victoria en ambas cámaras.
Los votos del extranjero por circunscripción fueron: Europa (1 a CDL y 1 a la Unione), Norteamérica (1 a la Unione), Africa-Asia-Oceania (1 a la Unione) y Sudamérica (1 a la Unione y 1 a la Associazione italiani Sudamerica).
En el caso de la Argentina hubo dos grandes ganadores: la Unione que consiguió 49.851 votos (33,5%), mientras que la Associazione italiani Sudamérica consiguió 44.755 (30,06%). Llamó la atención la magra elección que hizo el partido de Berlusconi, Forza Italia, que obtuvo 5.952 votos (4%), quedando inclusive por detrás de partidos que son parte de su coalición (CDL) en Italia como la UDC que logró 19.369 votos (13%).
Esta experiencia deja algunas conclusiones interesantes en el caso de Sudamérica. En primer lugar la fuerza de la Associazione italiani Sudamérica que nuclea desde hace años a los italianos residentes en la región y que sin lugar a duda va a ser, mas allá de los diferentes gobiernos que se sucedan, gran protagonista por la cantidad de votantes que reúne y por su postura de volcar su apoyo al ganador. Por otro lado, quedó claro el descontento de los ciudadanos italo-sudamericanos con el gobierno actual ya sea por influencia de sus familiares que viven en la península o por el descontento de muchos de ellos en temas clave como el cobro de las pensiones. Y por último demostró que el ciudadano italiano, principalmente el que nació o vivió en la península, está sumamente interesado en la actualidad de su país, ya que casi 56% de los italianos en la Argentina votaron y se calcula que el índice hubiera sido muy superior si se hubieran corregido las irregularidades (falta de comunicación o padrones desactualizados) que se dieron en esta primera votación.
Más allá de esto, el voto de los extranjeros debutó a todas luces convirtiéndose en clave para los comicios, algo totalmente impensado por los candidatos hasta hoy. Seguramente, en próximas votaciones, los partidos pondrán un ojo en circunscripciones como Sudamérica donde el padrón electoral crece año tras año junto a los descendientes de italianos que optan por la doble ciudadanía.
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