Denuncian "trucos" para eludir la fiscalización de precios y engañar a consumidores

Un informe del Ministerio de Producción bonaerense dice que hay cambios de envases, nuevos productos y manejos en las góndolas.

Cambios de envases, nuevos productos y manejos en las góndolas son algunos de “los trucos más frecuentes de los productores de alimentos y artículos de higiene para burlar las fiscalizaciones de precios y cobrarle más a los consumidores”, según un informe que realizó el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires sobre “Cómo operan fabricantes, productores y proveedores para engañar a los consumidores en los supermercados (e intentar burlar los controles de precios)” al que tuvo acceso Ámbito.

El trabajo señala que en tiempos de pandemia, la lavandina se convirtió en un producto de primera necesidad por sus propiedades desinfectantes, razón por la cual está en la lista de productos con Precios Máximos.

La cartera provincial puso el foco sobre una reconocida marca de lavandina y sostiene que a la lavandina original, la sucede, de la misma fábrica, un nuevo producto “máxima pureza” aunque –afirma- la composición es la misma.

Para las autoridades se trata de “un nuevo producto que no es nuevo (salvo por el precio). La lavandina “microfiltrada” ahora cuesta 50 pesos, mientras que la original cuesta 40 pesos”.

Esta práctica de “nuevos productos” se combina con la estrategia en góndola, de acuerdo con el Ministerio. Indica que “ambos envases son muy parecidos y en la góndola aparecen convenientemente mezclados.

Si el cliente lo mira con atención (o con lupa) verá una pequeña leyenda verde que dice “máxima pureza”. La diferencia es difícil de notar en la góndola. El precio en la caja, resultará un 25 % más caro”, precisa el informe de la cartera que conduce Augusto Costa, el mentor de la política de precios cuidados iniciada durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Trampas

Entre las prácticas para engañar a los consumidores, se señala que una misma marca puede ir discontinuando un producto (el que estaba en la lista de Precios Máximos) y, al mismo tiempo, lanzar al mercado uno nuevo, pero que es el mismo.

El resultado es que el “original” deja de existir paulatinamente y el “nuevo” empieza a copar las tiendas y mercados, explica el informe.

Indica como ejemplo de esta práctica lo que ocurre con el yogur firme de 190 gramos de una marca de primera línea.

“El producto incluido en Precios Máximos cuesta 65,92 pesos, pero el mismo fabricante lanzó al mercado otro, con un envase que sólo cambia la foto de la cuchara, y que cuesta… 73 pesos (más de un 10% de aumento)”.

Agrega que “la batería de trampas incluye, también, ajustes leves en el gramaje: en vez de 180 gramos, puede traer 170 gramos. Y costar más caro.”

Otro recurso señalado en el informe es que un mismo fabricante limita o boicotea sus marcas más baratas y favorece sus líneas más caras, como a menudo ocurre, por ejemplo, con los repelentes para mosquitos.

En el caso de la leche, el trabajo sostiene que la amplia gama de productos similares de un mismo fabricante produce el efecto de “embarrar la cancha”. O de intencionada confusión.

Una conocida marca de crema dental es según el Ministerio, otro ejemplo de deliberada confusión en las góndolas “que tiene declaradas en la lista de Precios Máximos… ¡64 variedades!”.

Refiriéndose a otras irregularidades, el informe señala que desde el 20 de julio, supermercados denunciaron que una empresa láctea aplicó a sus productos un “costo de flete”, que implicó, en la práctica, un aumento de precios a sus productos, incluyendo los que forman parte de las listas de Precios Máximos.

Las autoridades sostienen que muchas de estas conductas se vieron incrementadas en aquellas categorías de bienes esenciales, que fueron más demandados durante el aislamiento social preventivo. Precisan que en estos meses hubo un muy importante incremento en la demanda de categorías básicas como por ejemplo aceites, harinas, lácteos, ante un cambio en los hábitos de consumo de las familias, porque se quedaron en las casas.

Lo mismo sucede con los productos de limpieza básicos que son usados para higienizar superficies como, por ejemplo, la lavandina.

Por lo tanto, “no sólo se disparó la demanda, sino que además se incurrió en todo tipo de estrategias para engañar a las y los consumidores y subir los precios esquivando los controles”, afirman en el Ministerio de Producción bonaerense.

En cuanto a la respuesta oficial, señalaron a Ámbito que las empresas están, en principio, imputadas y si no se presenta la documentación que se les pide se las mutará con un máximo de 500.000 pesos.

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