Un día como hoy River y Boca llegaban a la cima del mundo

Ambos equipos celebran sus aniversarios de levantar la Copa Intercontinental. Los de Núñez lo hicieron por única vez hace 35 años mientras que los de la Ribera la ganaban por tercera vez hace 18.

River y Boca tienen motivos para celebrar los 14 de diciembre ya que ambos lograron levantar la Copa Intercontinental en esa fecha, obviamente en distintos años. Los de Núñez vencieron al Steaua Bucarest por 1 a 0 en Japón en 1986 mientras que los de la Ribera levantaban su tercer trofeo hace 18 años, ante Milan.

La de River

River Plate celebrará este martes el 35 aniversario de la conquista de la Copa Intercontinental 1986 cuando el equipo dirigido por Héctor Veira venció a Steaua de Bucarest de Rumania por 1 a 0 en Japón.

El delantero uruguayo Antonio Alzamendi fue el héroe con el gol a los 28 minutos del primer tiempo en el Estadio Nacional de Tokio.

Ese triunfo significa la única estrella mundial del club de Núñez que coronó un 1986 inolvidable con la triple corona: el torneo de primera división del fútbol argentino, la Copa Libertadores (por primera vez en su historia) y la Copa Intercontinental.

Ese mismo año, River dio la vuelta olímpica en La Bombonera y venció 2-0 a Boca con goles de Norberto Alonso (uno con la famosa pelota naranja).

El 14 de diciembre de 1986, River formó con: Nery Pumpido; Jorge Gordillo, Nelson Gutiérrez, Oscar Ruggeri, Alejandro Montenegro; Héctor Enrique, Américo Gallego, Norberto Alonso, Raúl Roque Alfaro; Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes.

El gol de Alzamendi, uno de los más importantes en la historia del club junto con los tres a Boca en la Superfinal de Madrid de 2018, se originó con un rapto de lucidez del "Beto" Alonso, quien jugó rápido un tiro libre luego de una infracción a Funes.

El uruguayo recibió el pase filtrado, encaró y definió "tres dedos" con pie derecho. La pelota pegó en el palo, el rebote dio en el arquero Dumitru Stângaciu y benefició a Alzamendi, quien de cabeza marcó el único gol de la final.

Steaua de Bucarest resultó un adversario difícil para River. El equipo rumano se ganó el derecho de jugar la Copa Intercontinental tras obtener su única Liga de Campeones (Copa de Europa por entonces) ante el poderoso Barcelona de España con el triunfo por penales (2-0) luego del empate sin goles en el Sánchez Pizjuán de Sevilla.

Marius Lacatus era uno de sus futbolistas más importantes, de gran calidad técnica e ídolo de los hinchas. Formó una gran dupla de ataque con Victor Piturca, apuntalados por los volantes Gavril Balint y Lucian Balan, entre otros. Solo River pudo vencer a ese equipo brillante que en febrero de 1987 se quedó con la Supercopa de Europa ante Dinamo de Kiev de Ucrania.

La consagración de River en Tokio significó el último partido oficial de Alonso, quien recibió el cariño de los hinchas en el partido despedida del 13 de junio de 1987 en un Monumental colmado.

La concentración y el oportunismo del River de Veira permitió la ventaja que resultó inamovible aunque el equipo europeo alcanzó la igualdad, pero fue anulada por fuera de juego.

La vigésimo quinta edición de la Copa Intercontinental consagró a River como el mejor equipo del mundo. El trofeo entre el ganador de la Copa Libertadores y la Liga de Campeones se realizó hasta 2004.

River la jugó por segunda vez en 1996, pero perdió 1-0 ante una Juventus de Italia plagada de estrellas como Zinedine Zidane, Paolo Montero, Didier Deschamps, Alen Boksic y Alessandro Del Piero, autor del gol.

En 2015 se clasificó para el Mundial de Clubes, el nuevo y actual formato. Superó a Sanfrecce Hiroshima de Japón con gol de Lucas Alario y cayó 3-0 ante el Barcelona de Lionel Messi, Neymar y Luis Suárez.

El logro del River dirigido por Veira es único. Ninguno de los sucesivos planteles en la historia del club lograron ganar todo lo que estuvo en juego. Su estilo práctico, directo y contundente se desplegó en las canchas argentinas, de Sudamérica y en Japón, donde alcanzó la cima del mundo.

La de Boca

Hoy se cumplen 18 años de la consagración de Boca frente a Milan en Japón que le dio al conjunto la tercera Copa Intercontinental de su historia. El equipo que dirigía Carlos Bianchi venció 3-1 a los italianos en los penales luego del empate 1-1.

Los europeos se adelantaron en el marcador con un gol del danés Jon Dahl Tomasson a los 23 minutos de juego y la igualdad llegó por medio de Matías Donnet, a los 29 de aquella etapa inicial. El segundo tiempo Boca resistió y en la definición desde los 12 pasos, el conjunto de la Ribera se impuso por 3-1.

Roberto Abbondanzieri se convirtió en la figura del encuentro al atajar dos remates (el restante se fue afuera). Andrea Pirlo y Alessandro Costacurta sufrieron con las manos del, arquero de Boca y Clarence Seedorf desvió su remate. La única conquista de Milan fue de Rui Costa, en la segunda ejecución para los dirigidos por Carlo Ancelotti.

Para Boca convirtieron Rolando Schiavi, Donnet y Raúl Cascini (Dida se lo atajó a Sebastián Battaglia). El gol del Mosquito terminó la serie y desató la locura xeneize, que había conquistado el mundo en otras dos ocasiones: frente a Borussia Mönchengladbach en 1977 y Real Madrid en 2000.

La formación de Boca en aquel encuentro fue: Abbondanzieri; Luis Perea, Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez; Diego Cagna, Cascini, Battaglia; Donnet; Guillermo Barros Schelotto y Pedro Iarley. Luego ingresó Carlos Tevez, quien se recuperaba de una lesión, por el Mellizo.

En Milan, los titulares para medirse con Boca fueron: Dida; Costacurta, Paolo Maldini, Cafú, Giuseppe Pancaro; Pirlo, Gennaro Gattuso, Seedorf; Kaká, Tomasson y Andriy Shevchenko. Más tarde entraron Filippo Inzaghi, Rui Costa y Massimo Ambrosini.

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