13 de mayo 2026 - 12:42

Crisis petrolera global: el mundo agota sus reservas "a un ritmo récord" por la guerra

La Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó que ya se perdieron más de 1.000 millones de barriles de suministro en el Golfo Pérsico y anticipó un fuerte déficit entre oferta y demanda para 2026.

Las reservas mundiales de petróleo cayeron 117 millones de barriles en abril y otros 129 millones en marzo, según la Agencia Internacional de Energía.

Las reservas mundiales de petróleo cayeron 117 millones de barriles en abril y otros 129 millones en marzo, según la Agencia Internacional de Energía.

En su informe mensual difundido este miércoles, el organismo con sede en París reveló que las reservas globales de petróleo se redujeron en 117 millones de barriles durante abril, luego de otra caída de 129 millones en marzo. La combinación entre menor oferta y tensión geopolítica ya comienza a encender alarmas sobre una posible escalada en los precios internacionales del crudo.

“La rápida contracción de las reservas, en medio de estas perturbaciones continuadas, puede hacer presagiar futuras subidas de precios del petróleo”, sostuvo la AIE, según reprodujeron las agencias Reuters y AFP.

El principal foco de preocupación sigue siendo el conflicto en Irán y las complicaciones operativas en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo para el transporte de petróleo.

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La AIE espera una reapertura gradual del tránsito marítimo durante el tercer trimestre del año en el Estrecho de Ormuz.

La AIE espera una reapertura gradual del tránsito marítimo durante el tercer trimestre del año en el Estrecho de Ormuz.

Más de 14 millones de barriles diarios retenidos

Según la agencia, las restricciones sobre el tráfico marítimo en la zona ya provocaron pérdidas acumuladas de suministro superiores a los 1.000 millones de barriles.

“Con el tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz aún restringido, las pérdidas acumuladas de suministro de los productores del Golfo ya superan los 1.000 millones de barriles, con más de 14 millones de barriles diarios de petróleo actualmente retenidos”, indicó el informe.

Para la AIE, se trata de una situación sin precedentes recientes en términos de seguridad energética global.

Aunque el escenario base del organismo contempla una reapertura gradual del tránsito marítimo durante el tercer trimestre del año, el impacto sobre la oferta mundial ya obligó a modificar drásticamente las proyecciones para 2026.

Del superávit esperado a un fuerte déficit de petróleo

Hace apenas algunos meses, la AIE proyectaba un excedente cómodo de petróleo para el próximo año. Sin embargo, el nuevo escenario cambió completamente esa visión.

Ahora, el organismo estima que en 2026 la oferta global será 1,78 millones de barriles diarios inferior a la demanda, una diferencia muy marcada frente al superávit de 410.000 barriles diarios que esperaba en su informe anterior.

La corrección también resulta impactante si se compara con el escenario de diciembre pasado, cuando la AIE calculaba un excedente cercano a los 4 millones de barriles diarios.

En paralelo, la producción mundial también sufrirá un fuerte golpe. La agencia calcula que la oferta caerá cerca de 3,9 millones de barriles diarios a lo largo de 2026, muy por encima de la reducción de 1,5 millones que había proyectado previamente.

La guerra también destruye demanda

El impacto del conflicto no solo afecta la producción. La AIE advirtió que los altos precios del petróleo y el freno económico mundial ya empiezan a erosionar el consumo energético.

Argentina, más cerca de producir 500.000 barriles diarios de petróleo

Por eso, el organismo corrigió también su previsión de demanda global de crudo. Ahora estima una caída de 420.000 barriles diarios durante este año, cuando anteriormente esperaba una reducción mucho menor, de apenas 80.000 barriles diarios.

“La suba de precios está generando destrucción de demanda y desaceleración del crecimiento económico”, explicó la agencia.

El mercado sigue de cerca la evolución de la guerra y cualquier posible normalización del flujo marítimo en Ormuz, clave para estabilizar los precios y aliviar las tensiones sobre la oferta mundial.

Mientras tanto, el petróleo vuelve a ubicarse en el centro de las preocupaciones energéticas globales, en un contexto donde la seguridad de suministro aparece nuevamente como prioridad para las principales economías consumidoras.

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