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Salario emocional: beneficios para el bienestar de los empleados

Se trata de una tendencia que pisa fuerte en Europa y EE.UU. Ejercicios y alimentación saludable, además de apoyo psicológico. El rol del coach.

“El dinero no hace la felicidad”. La frase, por más trillada que sea, no deja de ser cierta. Porque más allá de lo que una persona perciba como retribución por su trabajo, y de lo que pueda hacer con ese ingreso, hay otras formas de sentirse a gusto con el empleo. Y es allí donde empieza a jugar lo que los consultores en bienestar llaman “salario emocional”.

“No tiene nada que ver con el salario. Hay mucho prejuicio sobre este tema. Se trata de contener a los empleados en mejores condiciones laborales, para que ese empleado obtenga en las horas de trabajo bienestar en ese lugar”, explica Alejandra Faienza, fundadora de DDH Wellness Consulting, una consultora integral de servicios de Bienestar in Company que promueve distintos programas en pos del salario emocional y el mejor clima laboral. No hay que olvidarse que la mayor parte de los trabajadores pasa más horas activo en su oficina que en su propia casa, y eso incluye también que come allí, y que tiene menos tiempo libre para repartir entre otras actividades como hacer ejercicio o estudiar. Esto, claro está, sin contar con el que destina a su vida familiar y social.

La idea del “salario emocional” pisa fuerte en organizaciones de Europa y EE.UU. Distintos estudios afirman que un trabajador feliz y saludable es también más productivo, se ausenta menos (porque se enferma menos y porque su compromiso es mayor), y trae más beneficios para las empresas. Se trata de beneficios que van más allá el sueldo y que hacen a un mayor bienestar. Ejemplos de esto son los programas de alimentación saludable, tiempo de ejercicio, capacitación, o tiempo de esparcimiento, entre otras alternativas. A esto se suman otras cuestiones más vinculadas al Work Life Balance, como horarios flexibles, vacaciones extendidas, o home office.

“En momentos difíciles como el que estamos viviendo es cuando más deberíamos hablar de salario emocional porque es una forma de contener ciertos descontentos”, cuenta Faienza a Ámbito Biz. “Esto es tan simple, y de lógica pura, como entender que una persona es más importante que una máquina”, sostiene.

Como dijimos antes, la idea del “salario emocional” es básicamente darles a los empleados beneficios que tienen que ver con el bienestar. Se los acompaña con médico, nutricionista y mejor alimentación, ejecicio físico, asistencia psicológica, estudios y talleres de formación, y ambientes más confortables, entre otras cosas. Por ejemplo, Faienza argumenta: “Mucha gente dice que va a dejar la comida sana para cuando sale de trabajar, pero la realidad es que pasan casi todo el día en el trabajo y mal alimentados. Dejamos para después algo que deberíamos tener incorporado”. Su propuesta es trabajar dentro del espacio de la oficina los tres estados de bienestar: cuerpo, mente y emociones.

Antes de la consultoría, DDH (Desde la Huerta) nació distribuyendo frutas a empresas como alternativa de menú saludable para sus empleados. “Tener una fruta a mano realmente a la larga le cambia completamente la alimentación”, comenta su fundadora. Ahora fue más allá e incorporó otras herramientas. Y probablemente una de las más innovadoras es la figura del coach de bienestar para que trabaje con los colaboradores sus problemas tanto laborales como personales. “Ponemos a una profesional, que viene de la salud, con una carrera de base como psicología o medicina, se le instala una oficina en la empresa y los empleados pueden ir a hacerle consultas”, explica al respecto Faienza. “La coach se ocupa de tratar temas tanto de lo laboral como lo personal, porque está todo muy ligado. La gente tiene un lugar donde ir a descargar su tensión emocional sin tener que dejar la empresa. La realidad es que el trabajo y la vida personal están todo el día cruzándose, más hoy en día”, asegura. Otra de las propuestas son las “pausas activas”, de entre 10 y 15 minutos dentro de la misma oficina, en las que se llevan a cabo una serie de ejercicios físicos, haciendo elongación, estiramientos y se trabaja la ergonomía. Se trata de un beneficio de bajo costo y de alto impacto en las empresas. “Eso tres veces por semana cambia el cuerpo y el alma”, asegura Faienza. Los espacios de trabajo cómodos y que invitan a la relajación son parte de los beneficios que se pueden incluir en el “salario emocional”.

“No pasa por gastar más, sino por ser más pensante en el gasto”, asevera Faienza, que volviendo sobre la cuestión alimenticia insiste con que no hay grande diferencias entre ofrecer alternativas saludables y las que no lo son. “Es muy difícil que las empresas lo entiendan”, se lamenta la especialista. Y es que en momentos en que los números apremian, los beneficios suelen ser de lo primero que sufre recortes. Para la consultora debería ocurrir todo lo contrario. “Esa persona va a faltar menos, se va a enfermar menos, y al empleador le va a costar menos. En mejores condiciones laborales las personas rinden mucho más”, remata.

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