Impulso al autocultivo a través de cursos online en cuarentena

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En el medio de un contexto como el actual, en el que una pandemia afecta a todo el mundo, era lógico suponer que la lista de prioridades del Estado se vería tapada por la necesidad de la contención del sistema y la cobertura de todos los casos de covid-19. Sin embargo, en el día de ayer, el Ministerio de Salud dio un anuncio que cambiaría el escenario para muchas personas que necesitan del cannabis para su salud, ya que se presentó el borrador de una nueva reglamentación de ley que finalmente permitirá el autocultivo de esta planta para los usuarios terapéuticos, sumado a la habilitación de su expendio en farmacias, y a garantizar el acceso gratuito para todos aquellos pacientes que lo necesiten.

Esta noticia, tan esperada por muchos, fue comunicada este jueves por el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, a organizaciones cannábicas, médicos, docentes y científicos que integran el Consejo Consultivo Honorario. Entre ellas se encuentra la organización social sin fines de lucro, Mamá Cultiva Argentina, que fue una de las grandes impulsoras de la Ley de Cannabis Medicinal, sancionada hace 3 años en Argentina, la cual había establecido un marco para la investigación médica y científica de la planta, y la prescripción del uso del cannabis como modalidad terapéutica sólo para los casos de Epilepsia Refractaria Pediátrica, desconociendo la generosidad de la planta en múltiples síntomas, y dejando afuera a muchas otras personas que también la necesitan.

Como producto del trabajo y la lucha social de estas organizaciones, y los organismos involucrados, Mamá Cultiva Argentina es protagonista una vez más de un avance necesario en materia de salud pública: “Esta es la reglamentación que esperábamos en el 2017 y nosotras no podemos más que celebrar que en este contexto tan adverso, el Gobierno Nacional haya escuchado el pedido de la sociedad y haya visto que la marihuana para la salud no solamente no es un flagelo, sino que puede ser una solución para muchas personas y también para muchos problemas socioeconómicos que nos dejó el liberalismo y que nos va a dejar la pandemia” afirma Valeria Salech, presidenta y fundadora de la ONG, acerca de la nueva reglamentación, resaltando la importancia de esta medida en el contexto actual.

“Creemos que es muy positivo como se le abre el juego a la sociedad civil tanto como individuos como a nivel organizaciones sociales, porque se entendió que este cambio social se viene dando desde abajo para arriba y la nueva reglamentación habilita una horizontalidad en las prácticas en torno al cuidado integral de la salud y empodera a los usuarios y las usuarias” agrega Valeria, celebrando el fruto de la lucha que Mamá Cultiva Argentina viene llevando adelante hace años, y que significa el cumplimiento de uno de los objetivos que motivó el nacimiento de la organización en 2016: el hecho de poder elevar sus reclamos para salir de la ilegalidad y demostrar que sus experiencias son válidas.

Frente a la necesidad de la sociedad del cannabis para la salud, la respuesta que esta organización encontró para ponerse al hombro la ausencia de un Estado que cubriera esta demanda social, fue el autocultivo o cultivo solidario: “Es la posibilidad de tener continuidad en el tratamiento a un bajo costo generando lazos solidarios. Nos permite ser soberanas/os de nuestro cuerpo y consumir un producto de calidad del que fuimos protagonistas de su producción. Empieza como una cuestión práctica y se transforma rápidamente en una manera de vivir, crecer y aprender” describe la fundadora de Mamá Cultiva Argentina.

Espacios de contención y orientación

En base a esta alternativa independiente que buscaban impulsar, hace más de un año que Mamá Cultiva Argentina ofrece espacios de contención y orientación a través de cursos de formación interdisciplinaria en cannabis para la salud, con el objetivo de transmitir sus conocimientos sobre este tipo de cultivo, como las formas de administración y sus usos, y, como agrega Valeria, estos son aplicados desde una mirada crítica sobre el sistema de salud y en clave feminista: “Entendemos que es fundamental deconstruir prejuicios y mandatos que nos limitan en la tan necesaria autogestión de la salud”.

En la actualidad, la práctica del autocultivo se convirtió en una actividad incluso más necesaria que antes, ya que si bien el proceso legal siempre fue engorrosamente largo y burocrático, en medio de la pandemia, y el aislamiento social obligatorio en nuestro país, era de esperarse que el tiempo de espera para las respuestas de los procesos legales pertinentes, se duplicara. Esto llevó a que muchas más personas descubrieran y se volcaran a este tipo de cultivo, por lo que Mamá Cultiva Argentina está trabajando más que nunca: “Si bien la demanda de cursos siempre fue alta, durante la cuarentena creció exponencialmente y así seguimos creando otra normalidad” explica la activista por el derecho al autocultivo.

En el marco del crecimiento de esta demanda de información y de herramientas para llevar a cabo el autocultivo de manera independiente, la empresa desarrolladora de tecnología indoor, Bellavita Cultivos, colaborará con Mamá Cultiva Argentina, a través de la entrega de una serie de equipos y accesorios para cultivo indoor que, a su vez, le permitirá a la organización mejorar su acompañamiento a las diferentes familias de su comunidad. “Nos pareció importante, teniendo en cuenta la situación que está viviendo el país por la cuarentena y las limitaciones económicas que sufren muchas familias, aportar nuestro grano de arena para que sea más accesible el autocultivo en cualquier entorno social” afirma al respecto Roman Petreniuk, CEO de la empresa.

“Como organización social sin fines de lucro, uno de sus principales objetivos es generar herramientas para que las personas puedan acceder a una terapia con cannabis, cualquier colaboración que contribuya con nuestros proyectos es combustible para nosotras y parte de nuestra construcción colectiva de un nuevo paradigma” plantea Valeria, mientras habla de la importancia de la difusión de este tipo de cultivo, de la mano de la deconstrucción de los prejuicios sociales que lo rodean: “El cannabis es un llamamiento a plantearnos qué cosas damos por hecho. Muchas/os en este camino tuvimos que destruir linealidades como ‘el médico me reta’. No dejamos de acudir al sistema, pero si llegamos con otra postura y sabiendo que podemos decidir. Nos gustaría que también se vea que detrás de cada prejuicio hay desconocimiento, pero que también hay personas dispuestas a compartir saberes para resolverlo”.

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