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Todos los requisitos para poder instalar un criadero de cabras

La demanda de productos caprinos está en alza, en parte debido a la exquisitez de sus derivados comestibles, pero también gracias a los beneficios nutritivos que éstos ofrecen. Por citar sólo un ejemplo, en los Estados Unidos y en algunos países de Europa, los médicos recomiendan el consumo de la leche de cabra para ancianos con problemas gastrointestinales, así como para los niños en edad de crecimiento.
Las estadísticas demuestran que esta incipiente tendencia también acarreó un beneficio para los productores locales. Según un informe de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación dado a conocer en mayo pasado, durante el primer trimestre de este año la exportación de carne caprina se duplicó respecto del mismo período de 2000. Asimismo, la faena caprina retomó las tendencias alcistas con que finalizó el año pasado, arrojando un incremento de 5,5% en comparación con el primer trimestre del año anterior. Y durante 2000 las exportaciones de cueros y gamuzas crecieron 85% respecto del año 1999.
El país que mayor cantidad de productos caprinos provenientes de la Argentina importó fue Italia, con 61% del total, seguido por Brasil (24%) y Uruguay (13%).
Estos datos no hacen sino confirmar el auspicioso momento que atraviesa la producción caprina, que, sin lugar a dudas, es uno de los agroemprendimientos más prometedores. Para averiguar cómo se lleva a cabo la cría de cabras, SU DINERO Personal consultó a la Secretaría de Agricultura, al INTA y a Lidia Barugel, productora que posee el criadero Cabramansa, en Baradero, provincia de Buenos Aires.
Tres alternativas
Según los testimonios recogidos, las características que debe reunir un terreno apto para criar cabras va a depender del clima de la región. Por ejemplo, Barugel explicó que, a grandes rasgos, el productor que desee dedicarse a esta actividad tiene tres alternativas: contar con un plantel de cabras estabulado, semiestabulado o a campo.
Estabulado: en este caso, los animales viven, se alimentan y se reproducen dentro de un establo, resguardados de las inclemencias del clima. Los establecimientos cuentan con patios abiertos, a los cuales los animales pueden acceder libremente. Las hectáreas de pastura (consociada, avena, alfalfa, trébol) sirven de alimento en fardo para todo el rodeo.
Semiestabulado: el rodeo duerme y se protege dentro del establo durante las lluvias, pero sale a la pradera durante largos períodos para alimentarse. En esta modalidad, la superficie de la pradera debe ser extensa, ya que la cabra no se alimenta en donde otra pisó.
A campo: en esta alternativa, el animal se cría en el mismo sitio en el cual se alimenta. Por lo general, esta modalidad se aplica con las cabras criollas del norte argentino, muy rústicas, de mucha carne y poca leche.
Frio y calor
Barugel también aclaró que las cabras -aun las de pedigrí- pueden soportar, sin mayores problemas, el frío y calor, siempre y cuando se encuentren lo suficientemente refugiadas del viento y la lluvia. Además, el lugar debe disponer de sitios de sombra en verano.
Ahora bien, Barugel afirma que «para el clima de la provincia de Buenos Aires no es necesario disponer de un establo completo. Con unos buenos corrales, de 10 hilos en el alambrado, que tengan sombra natural o artificial durante el verano y reparo en el invierno (techo y paredes), el piso seco, no inundable, el rodeo se mantendrá sano y estable».
Asimismo, la productora asegura que lo ideal sería tener 4 corrales del mismo tamaño, uno destinado a las madres en ordeño, otro para las madres «secas», otro para la recría, y el restante, exclusivamente para funcionar como «guachera». Y los machos tienen que estar apartados de las hembras durante todo el año, salvo en otoño, época de apareamiento.
El recinto destinado a funcionar como sala de ordeño debe ser totalmente higiénico, con corredores, corrales y demás sectores con caños pintados y paredes azulejadas. Además, hay que evitar que se formen ángulos entre el piso y las paredes. El productor también debe asegurarse de que el lugar tenga una buena ventilación y circulación, de manera que posibilite la salida de los animales ya ordeñados.
Otro de los requisitos indispensables es que el recinto cuente con buena iluminación -antes de ser ordeñado, cada animal tiene que ser revisado para determinar si se contagió mastitis-, y que sea silencioso, ya que está comprobado que la cabra produce mucha menor cantidad de leche en sitios ruidosos, en los cuales puede sentirse asustada o maltratada.
Cantidad de animales
Respecto de la cantidad de animales que el productor debería adquirir para comenzar con esta actividad, Barugel estimó que lo más recomendable sería empezar con no más de 10 cabras y 1 o 2 machos para que los animales puedan intercambiar sangre. «Diez animales es un número manejable, que permite llevar a cabo correctamente la sanidad, la confección de ficheros, etcétera. Después, el productor puede ir aumentando la cantidad de animales con el correr del tiempo», dice Barugel. La productora agrega que «una buena cabra, de muy buena genética, da entre 5 y 6 litros de leche por día, en dos ordeños diarios, dependiendo de si es su primera parición y en qué momento de su lactancia se encuentra (cuánto tiempo de parida)». «Supongamos un promedio de 4 litros por cabra. Esto nos daría 40 litros de leche al día, o sea, el equivalente a 4 kilos de queso para comenzar con las pruebas.»
El monto de la inversión necesaria para comenzar un emprendimiento de este tipo estará determinado por la suma que requiera la construcción de las instalaciones y la compra de los animales. El precio de un animal «media sangre» oscila entre los $ 150 y $ 350, mientras que el animal puro, inscrito en la Sociedad Rural, y con papeles, tiene un costo de $ 800 (hembras) y de $ 600 (machos).
Barugel aclara que es indispensable que el productor disponga del alimento antes de adquirir las cabras, así como lo que ella denomina el ABC de la veterinaria: los medicamentos para desparasitar, vacunas de neumoenteritis y enterotoxemia, productos contra el timpanismo, pinzas de despezuñe, etcétera.
Celo anual
La cabra tiene un celo al año, durante el otoño. La monta puede ser directa y dirigida, o bien, mediante inseminación artificial. Se la denomina dirigida, porque cada hembra tiene de antemano designado el macho, según la genética de ambos. La hembra es llevada al corral del macho, y el proceso dura dos días consecutivos, de manera de asegurar la preñez de la hembra. El productor tiene que anotar todo en la ficha del animal. La preñez dura 5 meses. En caso de que la hembra sea primeriza, suelen tener una sola cría. En los partos sucesivos el animal puede tener 2, 3 y hasta 4 crías, aunque esto último no es muy productivo, ya que el tamaño de los animales es muy chico. Además, hay que recordar que la cabra tiene 2 ubres, no 4 como las vacas.
Por otra parte, el productor debe extremar los cuidados para mantener el silencio y la quietud en el plantel de animales durante el período de preñez, ya que la cabra aborta con facilidad frente a la escasa alimentación o ante el estrés provocado por el miedo. «Cuando se quiere obtener crías de genética mejorada (lechera), como en mi caso, dejamos las cabritas con sus madres hasta que se produce el destete (mes y medio). En caso de ordeño, yo sugiero hacer un destete inmediato, sacar la cría en el momento inmediatamente posterior al parto y darle su primer calostro por mamadera. Esta tarea debe quedar, obviamente, en manos de una persona especializada en la materia», dice Barugel. La productora agrega que una cabrilla puede ser servida al año de edad, o bien, cuando alcanza los 30 kg de peso. «Nosotros seguimos este último criterio», afirma.
Para tener una idea de la cantidad de alimento que se necesita, digamos que una hembra adulta come 1 kilo y medio de fardo por día. Un fardo pesa 25 kilos y cuesta $ 3, si el productor decide comprarlo, o $ 2, si elige hacerlo con pastura propia. Durante la época de seca, las cabras son alimentadas con maíz, mientras que en el período de ordeño, con alimentos balanceados. La sanidad de cada animal demanda por día 0,11 de peso en promedio.
Productos derivados
Los derivados que se obtienen mediante la cría de cabras son los siguientes:
Leche: la leche de cabra fluida es un alimento muy difundido en los Estados Unidos y en algunos países de Europa (Inglaterra, Francia y España) -en los cuales suele recomendarse para niños y ancianos-, que incluso se puede adquirir en supermercados, al igual que la leche de vaca. Sin embargo, en la Argentina el modo de comercialización de este producto no alcanzó igual grado de desarrollo.
Cabritos o chivitos: este alimento tiene una gran demanda en todo el territorio de la Argentina.
Quesos: cada vez más vendido en todo el mundo, también es muy consumido en el norte argentino. En Buenos Aires, tiene mucha demanda en algunos restoranes y en los comercios de exquisiteces. También son bastante demandados por los hoteles, ya que tienen una gran aceptación entre los turistas, sobre todo los europeos. «Para un francés, una tabla sin queso de cabra no es una tabla de quesos», asegura Barugel. En estos casos, los precios varían entre los $ 15 y $ 30 el kilo.
Pelo: este derivado se obtiene de las cabras de Angora, que en su gran mayoría se encuentran en el sur argentino. Estos animales producen mohair, muy demandado en el exterior.
Cabritilla: el ejemplo más conocido de este producto son los guantes de cabritilla, de gran demanda en nuestro país -confeccionados con piel de cabrito-.
Para más información: Lidia Barugel (011) 4791-1360.
© Copyright SU DINERO Personal, 2001


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