20 de marzo 2026 - 14:28

Aldo Álvarez de ADEAA alertó por la litigiosidad récord y su impacto en los seguros

El presidente de la Asociación de Aseguradores Argentinos advirtió que en riesgos del trabajo hay unos 130.000 juicios por año, muy por encima de otros países.

Aldo Álvarez, presidente de ADEAA.

Aldo Álvarez, presidente de ADEAA.

El negocio asegurador comenzó a dejar atrás un periodo complejo y se encamina hacia un escenario de mayor estabilidad. Así lo sostuvo Aldo Álvarez, titular de la Asociación de Aseguradores Argentinos (ADEAA), quien destacó que, tras años de desorden macroeconómico, las compañías empezaron a fortalecerse y ganar solvencia.

Sin embargo, advirtió que persisten desafíos estructurales, como la elevada litigiosidad y la falta de previsibilidad judicial, que condicionan el crecimiento de una industria que, según definió, cumple un rol clave como canalizador de ahorro y financiamiento para la economía real.

Periodista (P):-¿Cómo ves hoy al sector de seguros?

Aldo Álvarez (A.A):-El sector está en transición. Venimos de un modelo con todas las variables macroeconómicas desordenadas, con muy pocas certezas, hacia un esquema de mayor estabilidad que permite empezar a resolver problemas de largo plazo y prever el funcionamiento futuro de la economía, las finanzas y los negocios. En ese proceso, las compañías mostraron una gran resiliencia. Hay que entender que el seguro tiene dos caras: por un lado, la venta al público, con precios muy impactados por la inflación y por otro, la administración de esos fondos, que depende de instrumentos financieros y también de decisiones judiciales. Cuando tenés precios que cambian constantemente, instrumentos poco confiables y sentencias que se actualizan por encima de cualquier rendimiento financiero, se genera un descalabro. Eso obligó a las compañías a ser muy conservadoras y a cuidar su capital. Hoy estamos saliendo de ese proceso y eso está dando lugar a empresas más sólidas, tanto financiera como patrimonialmente.

P:-Ese proceso dejó compañías en el camino…

A.A:-Sí, algunos han quedado en el camino. Es muy difícil operar en un contexto así. Pero esto también responde a un proceso más amplio de la economía argentina. La inflación, de alguna manera, cubre ineficiencias. En contextos inflacionarios muchas compañías sobreviven, pero cuando llega la estabilidad se ve realmente cuáles son sólidas y cuáles no. Es un proceso de depuración que está ocurriendo en todos los sectores.

P:-Uno de los temas centrales es la litigiosidad. ¿En qué situación está hoy?

A.A:-Argentina tiene históricamente una litigiosidad muy elevada, pero en los últimos años se exacerbó aún más por lo que llamo “incentivos perversos” del sistema judicial. Estos incentivos, honorarios atados a montos, gratuidad del proceso, falta de sanciones, generaron un aumento exponencial de juicios. En riesgos del trabajo, por ejemplo, estamos en niveles récord, con unos 130.000 juicios por año, muy por encima de otros países. Esto colapsa tribunales y afecta directamente al sistema. De hecho, es la segunda vez que esta industria entra en crisis en la Argentina por este motivo.

P:-¿Las reformas recientes cómo pueden impactar en esto?

A.A:-Hay avances importantes. Destaco dos puntos: la creación de una nueva justicia laboral en la Ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, la obligatoriedad de los fallos de la Corte Suprema para los tribunales inferiores. Esto es clave, porque antes no era obligatorio seguir esos precedentes. Ahora se establece un marco más claro y previsible.

De todas formas, hay que ser realistas: las leyes dicen lo que los jueces interpretan. Si no cambian ciertas prácticas y mentalidades dentro del sistema judicial, los resultados pueden ser limitados. Es un proceso que va a generar tensiones y litigios en su implementación.

P:-¿Qué crees que necesita el sector para crecer?

A.A:-Principalmente estabilidad macroeconómica. El sector no depende tanto de regulaciones específicas, sino de un entorno económico previsible. A eso hay que sumarle crecimiento, instituciones sólidas y un Poder Judicial que respete los contratos y la propiedad privada. Los jueces deben aplicar la ley, no decidir según criterios personales.

Además, hay un desafío estructural: mejorar la cultura aseguradora. En Argentina, el sector representa entre el 3% y el 3,5% del PBI, mientras que en países desarrollados llega al 7%. Entonces, ¿qué es lo que sucede con eso? Los aseguradores vendemos coberturas de seguros que son primas, tomamos el dinero que nos pagan los asegurados por las primas que vendemos, formamos fondos de prima para cubrir los siniestros que estamos protegiendo con los contratos y eso se deposita en el sistema financiero formal. Entonces, eso es como sangre que va a las venas productivas. Nosotros somos una cadena, un eslabón muy importante en la cadena de producción. Un mercado asegurador más profundo no solo protege a las personas, sino que también canaliza ahorro hacia la economía.

Más grande es el sector asegurador, mayor es la capacidad prestable que tiene un país. El dinero que nosotros tenemos no está puesto en una bóveda, está puesto en obligaciones negociables, bonos del Estado, bonos de compañías privadas, plazos fijos donde los bancos toman ese dinero que saben que hay un asegurador que es a largo plazo, que lo va a renovar y lo puede prestar. Es motor, sin duda. Un sector asegurador grande es algo de interés estratégico central para un país.

P:-¿Qué está pasando con el fraude y cómo impacta en el negocio?

A.A:-El fraude es un problema global, pero en contextos como los que tuvo Argentina se agrava. Cuando hay inflación alta, restricciones y distorsiones de precios, por ejemplo, en autos y repuestos, aumentan los incentivos a conductas fraudulentas. Aparecen más robos, autorrobos y mercados ilegales. Las compañías trabajan con sistemas de alertas y análisis estadístico para detectarlo, pero es un desafío permanente. Además, el fraude termina impactando en las tarifas, porque las pérdidas se trasladan a los asegurados. Por eso, combatirlo es una política central de todo el sector.

P:-¿Qué expectativas tenés para 2026?

A.A: Soy optimista. Creo que la Argentina también está en transición, no exenta de turbulencias, y no todos los sectores van a salir igual. Pero la resultante va a ser positiva. Vamos hacia un país más ordenado, con variables más sinceras y con potencial de crecimiento. En ese contexto, el sector asegurador tiene mucho para desarrollarse.

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