9 de marzo 2026 - 11:17

El FMI advierte que la inteligencia artificial está "devorando la electricidad mundial"

Un estudio del organismo detalló que, los centros de datos consumen hoy más energía que países de la talla de Francia. El auge de la IA podría intensificar la presión sobre las redes energéticas y agotar recursos clave como el agua y los minerales críticos.

Si bien esta tecnología representa solo una parte del consumo total, su velocidad de crecimiento es alarmante. 

Si bien esta tecnología representa solo una parte del consumo total, su velocidad de crecimiento es alarmante. 

El avance de la inteligencia artificial generativa trasladó el desafío tecnológico del código a la infraestructura física. Según un estudio de Thijs Van de Graaf, investigador del Fondo Monetario Internacional (FMI), destaca que los centros de datos operan con una demanda eléctrica comparable a la de las naciones más desarrolladas.

Actualmente, el sector consume el 1,5% de la electricidad mundial, una cifra que lo sitúa al nivel del Reino Unido y por encima de Francia en términos de demanda energética total.

El propio autor del estudio resume la situación de forma tajante al afirmar que “la IA está devorando la electricidad”. Si bien esta tecnología representa solo una parte del consumo total, su velocidad de crecimiento es alarmante: el informe señala que entrenar un modelo de lenguaje avanzado exige la misma energía que miles de hogares consumen anualmente.

No obstante, el impacto no es solo negativo. En una charla sobre Inteligencia Artificial y Transición Energética en la Universidad di Tella, Facundo Armas, desarrollador de Globant, destacó que esta tecnología permite hacer más eficiente el sistema al analizar sistemas complejos y grandes bases de datos, optimizar en tiempo real, reducir incertidumbres y acelerar decisiones, lo que favorece tanto a la oferta como a la demanda de energía.

El impacto en los sistemas eléctricos

El aumento de la demanda energética ya genera tensiones en algunas redes nacionales. En países como EEUU y Japón, se proyecta que los centros de datos serán responsables de casi el 50% de la nueva demanda eléctrica para 2030.

En Irlanda, la cifra ya supera el 20%, evidenciando un desbalance frente a la lenta expansión de las redes eléctricas. El impacto es tangible en Virginia, el mayor hub mundial del sector, donde el uso del 25% de la energía estatal frenó las conexiones para otros usuarios.

Esta saturación llevó a operadores en Dublín a vetar proyectos que no cuenten con sistemas de autogeneración eléctrica para no comprometer el suministro público.

corredor de Data Centers
Vista aérea de uno de los corredores de Data Centers en Ashburn, Virginia (EEUU) REUTERS.

Vista aérea de uno de los corredores de Data Centers en Ashburn, Virginia (EEUU) REUTERS.

El impacto de la era digital en agua y minerales

La huella de la inteligencia artificial trasciende el consumo energético. “Detrás de cada chatbot o generador de imágenes se esconden servidores que utilizan electricidad, sistemas de refrigeración que consumen agua, chips que dependen de frágiles cadenas de suministro y minerales extraídos de la tierra”, expresó Van de Graaf

Para evitar el sobrecalentamiento, los centros de datos operan con sistemas de refrigeración que evaporan millones de litros de agua cada día y dependen de una red global de minerales estratégicos. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los requerimientos anuales de este sector para el año 2030 podrían escalar a cifras asombrosas:

  • 500.000 toneladas de cobre.
  • 75.000 toneladas de silicio.
  • Más del 10% de la demanda global de galio.

La escala es tal que levantar un solo centro de datos de grandes dimensiones consume tanto cobre como el que extrae una mina mediana en todo un año.

Tecnología, energía y geopolítica

La competencia por el liderazgo en IA se transformó en una carrera por el control de la cadena de suministros de hardware.

La dependencia de TSMC en Taiwán para los chips y el monopolio de China en el refinado de tierras raras, entre un 80% y 90% del total, definen las tensiones actuales.

Como respuesta, las "Big Tech" están transformando el sector energético: Microsoft, Amazon y Google se posicionaron como los principales compradores de energía limpia y están apostando por la autonomía energética mediante el desarrollo de pequeños reactores nucleares y energía geotérmica avanzada.

En última instancia, el desarrollo de la IA está supeditado a recursos tangibles, forzando a los países a alinear sus políticas tecnológicas con las de recursos naturales. Según el FMI, la gestión de esta presión energética será el factor determinante para garantizar el acceso a servicios básicos y la viabilidad de las redes eléctricas a largo plazo.

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