La euforia por la cumbre entre Estados Unidos y China se disipó rápidamente luego de la frustración del gigante asiático por una preparación a último momento del gobierno estadounidense para un evento que demanda meses de preparación. En ese sentido, la reunión entre sus líderes, Donald Trump y Xi Jinping, tendrá como objetivo la estabilidad, más no asegura la confirmación de nuevos lazos comerciales.
Cumbre Donald Trump-Xi Jinping: los roces comerciales entre EEUU y China no aseguran ningún nuevo acuerdo
La reunión entre ambos mandatarios buscará estabilidad en la relación, pero los acuerdos dependerán de negociaciones renovadas.
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La reunión entre Trump y Xi Jinping sufre por las rispideces comerciales entre EEUU y China.
En vísperas de lo que será la visita del republicano a China, del 31 de marzo al 2 de abril, ambos países buscan sortear algunos obstáculos para limar asperezas. Mientras que EEUU no logró la delegación de directores ejecutivos que algunos buscaban ni dio señales sobre su política arancelaria, en Pekín no hubo registro de las protecciones a la inversión que solicitó para las empresas chinas, así tampoco para resolver el conflicto por el estrangulamiento sobre las exportaciones de tierras raras.
"Esta se siente como una visita de Estado cada vez más pequeña. La ambición por lo que este viaje logrará parece disminuir cada día", dijo Ryan Hass, director del Centro John L. Thornton sobre China en la Institución Brookings. "Lo que se requiere es que ambas partes hagan preparativos exhaustivos para crear un entorno propicio para gestionar las diferencias existentes", dijo, por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi.
Mientras tanto, una reunión en París esta semana entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se centrará en los posibles resultados de la reunión de Pekín, según informó una persona con conocimiento de los preparativos.
Las claves comerciales de la cumbre
Según fuentes cercanas informaron a Reuters, el equipo de Trump aún podría reunir una delegación de directores ejecutivos de última hora. Mientras tanto, para asegurar la inversión china en Estados Unidos, el local quiere garantías de seguridad, mientras que algunos legisladores republicanos han advertido a Bessent que Washington no debería bajar los límites en este punto.
Si bien en enero Trump invitó a los fabricantes de automóviles chinos a construir fábricas en EEUU, no hizo esfuerzos suficientes para asegurar tales compromisos de inversión de China, como lo hizo con Japón, Corea del Sur y Taiwán.
Un resultado positivo para EEUU sería llegar a un acuerdo para que China compre unos 500 aviones de fuselaje estrecho a Boeing. Esto se relaciona con la amenaza del mandatario republicano con imponer controles a las exportaciones de piezas de la empresa, el año pasado. De todas formas, es probable que las entregas no se completen hasta la década de 2030 debido al ritmo de producción de Boeing y la cartera de pedidos.
"Es para mantener la estabilidad, asegurarnos de que los chinos cumplan con su parte del acuerdo y compren productos agrícolas estadounidenses, Boeing y otras cosas, y asegurarnos de que nos envíen las tierras raras que necesitamos", aseguró sobre la cumbre Jamieson Greer, representante comercial.





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