Los mercados de bonos en todo el mundo registraron fuertes caídas este lunes, en un contexto de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente que disparó los precios del petróleo y reavivó los temores inflacionarios.
La guerra en Medio Oriente desató una fuerte venta de los bonos globales y se dispararon las tasas
La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán impulsó el precio del crudo hasta cerca de u$s120 por barril y provocó una fuerte venta de deuda soberana en todo el mundo. Los inversores recalibran sus apuestas sobre las tasas de interés y crece el riesgo de un escenario de estanflación.
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Los mercados globales ofertan con fuerte volatilidad este lunes.
La venta masiva de deuda soberana provocó un salto generalizado en los rendimientos, a medida que los inversores comenzaron a descontar que los bancos centrales podrían verse obligados a mantener tasas altas durante más tiempo —o incluso volver a subirlas— si el shock energético se prolonga.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió más de siete puntos básicos, en su mayor avance desde enero. El movimiento se replicó en otros mercados desarrollados: en Alemania los rendimientos subieron 11 puntos básicos y tocaron su nivel más alto desde julio de 2024, mientras que en el Reino Unido las tasas a dos años avanzaron cerca de 40 puntos básicos, encaminándose a su mayor salto diario desde la crisis financiera desatada por el fallido plan económico del gobierno de Liz Truss en 2022.
La presión también se extendió a Asia. En Australia, el rendimiento de los bonos a tres años alcanzó niveles no vistos desde 2011, mientras que en Japón los rendimientos de los bonos a largo plazo subieron con fuerza. En paralelo, los futuros de bonos alemanes cayeron a su nivel más bajo en casi 15 años.
La caída global de la deuda refleja el impacto que tuvo el abrupto salto del petróleo, que llegó a dispararse hasta un 28% y rozó los u$s120 por barril, su nivel más alto desde julio de 2022.
El precio del barril refleja el temor a que el conflicto en Medio Oriente se extienda
El alza del crudo se produjo tras la intensificación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya lleva más de una semana y generó recortes de suministro por parte de algunos productores de Medio Oriente. A esto se suma la preocupación por posibles interrupciones prolongadas en el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
“Hoy el mercado está mucho más en modo pánico”, señaló Lyn Graham-Taylor, estratega senior de tasas en Rabobank. Según explicó, los inversores están enfocándose principalmente en el impacto inflacionario de un shock energético, mientras que el deterioro del crecimiento económico todavía no está completamente reflejado en los precios.
El cambio de escenario también está modificando las expectativas sobre la política monetaria global. Antes del estallido del conflicto, el mercado anticipaba que la Reserva Federal podría comenzar a recortar las tasas en julio. Ahora, los operadores postergan esa posibilidad al menos hasta septiembre, e incluso algunos comienzan a considerar que la Fed podría no bajar las tasas en todo el año.
En Europa, el giro fue aún más marcado: los inversores pasaron de descontar posibles recortes del Banco Central Europeo a anticipar hasta dos subas de tasas antes de fin de año. En el Reino Unido también crecieron las probabilidades de nuevos aumentos por parte del Banco de Inglaterra.
“El shock energético está impulsando el petróleo y el gas a niveles más altos, fortaleciendo al dólar y elevando los rendimientos globales”, señalaron estrategas de Oversea-Chinese Banking Corp.
Crece el escenario de estanflación
El temor de fondo es que la economía global entre en un escenario de estanflación, en el que la inflación vuelve a acelerarse mientras el crecimiento se debilita.
Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, un aumento sostenido del 10% en los precios de la energía durante un año podría sumar cerca de 0,4 puntos porcentuales a la inflación global y restar hasta 0,2 puntos al crecimiento económico.
“El caos en los mercados financieros gira en torno al Estrecho de Ormuz”, advirtió Ed Yardeni, de Yardeni Research. “El shock petrolero no terminará hasta que los barcos puedan navegar libremente por esa ruta”.
Ante este escenario, los ministros de Finanzas del G7 analizan la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo en coordinación con la Agencia Internacional de Energía para intentar estabilizar el mercado energético.
Aun así, algunos analistas advierten que el mercado de tasas está reflejando un escenario más adverso que el resto de los activos financieros. “El mercado de bonos está descontando que el petróleo se mantendrá por encima de los u$s100 durante varios meses. Si eso ocurre, deberíamos ver una corrección mucho mayor en las acciones”, señaló Mohit Kumar, economista de Jefferies.





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