Los segundos Juegos Mundiales de Robots Humanoides terminaron este miércoles en Beijing después de cinco días de competencias.
Juegos Mundiales de Robots Humanoides 2026: todos los récords y avances del evento en China
La competencia reunió a 666 equipos y 2.056 máquinas en Beijing, con marcas que superaron registros humanos en velocidad, salto y otras disciplinas atléticas.
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Tiangong Ultra completó los 100 metros en 8,64 segundos, superando la marca de Usain Bolt.
La edición 2026 reunió a 666 equipos y 2.056 robots de 16 países, que participaron en 51 pruebas y 1.301 encuentros en disciplinas que fueron desde carreras, fútbol, levantamiento de pesas y artes marciales hasta tareas vinculadas con fábricas, hoteles, hogares, logística y emergencias.
Lo que más llamó la atención fue el desempeño de Tiangong Ultra en los 100 metros. El robot desarrollado en la capital China terminó la final de la categoría de robots grandes en 8,64 segundos, después de haber marcado 9,39 segundos en la clasificación y 8,86 en semifinales. Así, superó varias veces durante el torneo el récord mundial de 9,58 segundos que Usain Bolt mantiene desde 2009.
Robots de la misma familia tecnológica registraron marcas de 38,15 segundos en los 400 metros, 2 minutos y 21,64 segundos en los 1.500 metros y 2,88 metros en salto de altura sin carrera, resultados que superaron las mejores marcas humanas en esas disciplinas.
Récord histórico en la carrera de 100 metros: robots superan a la velocidad humana
Tiangong Ultra logró un récord en la carrera de 100 metros de los robots humanoides de gran tamaño y dejó atrás la marca de 9,58 segundos establecida por Usain Bolt en el Mundial de Berlín de 2009.
El robot creado en el Centro de Innovación de Robots Humanoides de Beijing había comenzado con 9,39 segundos en la primera jornada y luego bajó su propia marca hasta 8,86 en las semifinales. En la última instancia volvió a mejorarla y estableció los 8,64 segundos definitivos.
El ganador de los primeros Juegos de 2025 había completado los 100 metros en 21,50 segundos. Un año después, Tiangong Ultra redujo ese tiempo a menos de la mitad. Los especialistas señalaron que el salto se explica por mejoras en el diseño liviano, los motores y los sistemas de control que permiten a la máquina realizar pasos más cortos y rápidos.
"Una cosa es leer que un robot motorizado puede correr más rápido que un humano. Pero ver cómo pasa a toda velocidad durante un entrenamiento es completamente diferente. Te das cuenta de lo impresionante que es", destacó Li Hui, de 26 años, ingeniero del equipo de tenis de mesa de la Universidad de Fudan a Reuters.
Honor también tuvo una actuación destacada. Su robot Lightning había conseguido previamente un registro de 9,32 segundos durante una prueba de los Juegos y volvió a competir por la victoria en Beijing. Durante la final, Tiangong Ultra logró imponerse y quedarse con la marca más rápida del torneo.
El robot puede alcanzar una velocidad superior a la humana, pero todavía tiene problemas para frenar y reaccionar ante situaciones inesperadas. Durante los Juegos, algunos humanoides necesitaron colchones o barreras para detenerse después de cruzar la línea de llegada. Tiangong terminó chocando contra una estructura después de completar la carrera.
El humanoide también registró 38,15 segundos en los 400 metros, una marca inferior al récord mundial humano de 43,03 segundos que pertenece a Wayde van Niekerk.
En los 1.500 metros, un humanoide completó la distancia en 2 minutos y 21,64 segundos, frente al récord humano de 3 minutos y 26 segundos de Hicham El Guerrouj.
Además, hubo un registro de 2,88 metros en salto de altura sin carrera, por encima de los 2,45 metros que constituyen el récord mundial humano de Javier Sotomayor.
A diferencia del cuerpo humano, los motores eléctricos no pierden fuerza de la misma manera por fatiga muscular durante un esfuerzo breve. Esto permite que una máquina mantenga una velocidad elevada durante toda una carrera corta.
El siguiente desafío está en conseguir que esas máquinas puedan frenar, girar, recuperar el equilibrio y tomar decisiones frente a situaciones que no fueron previstas durante el entrenamiento.
"De nada sirve alcanzar una buena velocidad máxima si al final acabamos con un montón de huesos rotos porque no podemos parar", dijo Matt Bundle, experto en biomecánica de la Universidad de Montana.
Inteligencia artificial y autonomía: las principales mejoras respecto a la edición anterior
La edición de este año reunió 2.056 robots frente a los casi 500 de la primera competencia y amplió la cantidad y variedad de pruebas. Los organizadores incorporaron escenarios destinados a comprobar cómo responden los humanoides ante tareas más cercanas a las de un trabajo real.
Las pruebas pusieron a los robots frente a problemas que requieren combinar percepción, movimiento y toma de decisiones. Ya no alcanzaba con ejecutar una secuencia programada de movimientos: las máquinas tenían que identificar objetos, desplazarse, manipularlos y responder a cambios en el entorno.
En las pruebas de combate, por ejemplo, tuvieron que responder a la posición y los movimientos de un rival. La lucha libre pasó a formar parte de la competencia oficial, con categorías de 40, 58 y 80 kilos.
Los movimientos se entrenaron con datos de captura de movimiento, pero el resultado de cada acción podía variar dependiendo de la distancia, el estado del robot y la posición del adversario.
Mao Jingwen, integrante del equipo GoGo, explicó la diferencia con un videojuego: "Es completamente diferente a un juego como Street Fighter". Según detalló, el robot había aprendido los golpes, movimientos y giros mediante un entrenamiento, pero en el ring debía adaptarse a condiciones que podían cambiar durante el combate.
El equipo priorizó movimientos simples y efectivos: "Enfrentarse al oponente con precisión y conectar un golpe limpio es lo que realmente importa".
El problema de la autonomía apareció en otras pruebas. Los robots pueden realizar determinadas acciones sin intervención humana, pero en varias disciplinas todavía se permite la teleoperación.
Las pruebas vinculadas con problemas reales fueron diseñadas justamente para medir ese límite. Hubo competencias relacionadas con manufactura, logística, hotelería, servicios, emergencias y actividades domésticas.
En una de las más exigentes, los equipos debieron identificar materiales peligrosos, cerrar válvulas y extinguir un incendio bajo supervisión de bomberos. Solo tres de los 23 grupos participantes lograron completar las tres tareas.
Por otro lado, la mejora alcanzó la coordinación entre varios robots. El fútbol, por ejemplo, exige que las máquinas reconozcan posiciones, compartan información y actúen dentro de un mismo espacio.
Los organizadores buscaron que los Juegos sirvieran como plataforma para el desarrollo de la llamada inteligencia artificial incorporada o embodied AI, en la que los modelos no se limitan a procesar información sino que deben utilizarla para actuar sobre el mundo físico.
El mercado de robots humanoides: dominio chino y restricciones comerciales internacionales
Durante el primer semestre de 2026 se enviaron aproximadamente 19.100 robots humanoides en todo el mundo, casi cuatro veces más que durante el mismo período en 2025, y se proyecta que podría alcanzar las 60.000 unidades a fin de año. Los fabricantes de China concentraron más del 97% de ese comercio, según datos de Smart Analytics Global.
AgiBot pasó a ocupar el primer lugar mundial con unos 8.400 equipos enviados entre enero y junio, equivalentes al 44% del mercado. Unitree quedó segunda con aproximadamente 5.900 unidades y una participación cercana al 31%.
Detrás aparecen otras firmas chinas, mientras que empresas estadounidenses como Tesla, Figure AI y Agility Robotics todavía tienen volúmenes considerablemente menores.
El país asiático cuenta con una enorme capacidad industrial para fabricar motores, baterías, sensores, actuadores y otros componentes necesarios para estos sistemas. A eso se suma una política estatal que considera a la robótica y la IA incorporada como sectores estratégicos.
La expansión del mercado está relacionada con la necesidad de automatizar trabajos en una nación que enfrenta el envejecimiento de su población y cambios en su estructura laboral. El objetivo es que los humanoides puedan asumir progresivamente tareas industriales, logísticas y de servicios.
Sin embargo, el crecimiento de las ventas no significa que la tecnología ya esté lista para reemplazar trabajadores en forma masiva. Una investigación de Reuters señaló que muchos robots chinos todavía presentan dificultades de inteligencia, precisión y adaptación cuando se los coloca frente a actividades reales.
Estados Unidos comenzó a endurecer las restricciones sobre robots fabricados en China. El 28 de julio de 2026, la administración de Donald Trump anunció la prohibición de importar nuevos robots humanoides y cuadrúpedos chinos, argumentando riesgos vinculados con la seguridad nacional y el robo de datos.
Washington sostiene que este tipo de dispositivos conectados podría convertirse en una vía para acceder a información o infraestructura sensible. Beijing, por su parte, cuestionó la decisión y la vinculó con el creciente conflicto tecnológico entre ambos países.







