11 de marzo 2013 - 18:58
Los países y empresas que son enemigas de Internet
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Las sociedades mencionadas han creado programas informáticos para "espiar el contenido de otros discos duros, recuperar claves de acceso o acceder a los correos electrónicos", agregó.
RSF señaló que la empresa francesa Amesys ha vendido a dictaduras una tecnología "utilizada para vigilar a periodistas y a militantes de los derechos humanos".
La justicia gala tiene abierta contra ella una investigación por presunta complicidad en la tortura.
La estadounidense Blue Coat, afincada en Silicon Valley, ha colaborado con regímenes como Birmania o Siria aportando útiles para controlar la red.
La germano-británica Gamma vende a Gobiernos útiles que permiten escuchar conversaciones de Skype y entre sus clientes figuran Baréin o Emiratos Árabes Unidos, además de haber hecho una oferta al Gobierno egipcio en tiempos de Hosni Mubarak.
Con Emiratos y con Marruecos ha colaborado la empresa italiana Hacking Team, dueña de un programa que define como "ofensivo" y que es capaz de hacerse con las claves de acceso a programas o cuentas de correo electrónico.
En más de 100 países ha vendido sus programas la alemana Trovicor, llamada hasta 2009 "Nokia Siemens Networks", que proporciona centros de vigilancia y material de intercepción de información a través de internet.
Junto a la actividad de estos países, considerados todos ellos "enemigos de internet" por RSF, la organización denunció que "las democracias también van cediendo a los cantos de sirena de la ciberseguridad" y, en nombre de la lucha contra los delitos en la red, ponen en práctica "legislaciones potencialmente liberticidas".
"La adopción de este tipo de leyes en países tradicionalmente respetuosos con los derechos humanos dan argumentos a los dirigentes de países represivos para dotarse de un arsenal legislativo contra las voces críticas", indicó RSF.
Esta tendencia está convirtiendo internet en un espacio cada día más controlado y de un nuevo espacio de represión de la libertad de información y opinión.
"Antes de partir sobre el terreno, un reportero de guerra debe proveerse de un casco y de un chaleco antibalas. Además, ahora tiene que hacerse con un 'paquete de supervivencia digital' en cuanto almacena informaciones sensibles en al red, en su ordenador o en su teléfono móvil", indicó RSF.
Ante esta "guerra sin bombas", los periodistas y ciberdisidentes deben agudizar el ingenio para evitar que "los enemigos de la red puedan imponer su poder absoluto", agregó.



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