El libro electrónico que se comercializará a menos de diez euros tiene una pantalla de cinco pulgadas y pesa 128 gramos, lo que lo convierte en uno de los más pequeños y ligeros del mercado. Viene en varios colores y usa dos pilas AAA, suficiente para un año de lectura.
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Pero lo particular del terminal es que no admite conexión a Internet y carece de cargador o puerto USB: sus 4GB de memoria, en los que caben cinco libros, sólo pueden llenarse mediante una conexión bluetooth a un teléfono móvil.
"Queríamos responder dos preguntas: cómo hacer más fácil la lectura electrónica y cómo lograr que más gente utilice 'e-book'", explicó hoy a la agencia dpa Thomas Leliveld, director comercial de la compañía txtr.
La compañía eliminó cualquier prestación que fuera más allá de la lectura y descartó toda posibilidad de acceso online para presentar el producto como un "accesorio al teléfono móvil".
Al ser un complemento y no una competencia al "smartphone", la empresa espera así poder comercializar su terminal a través de operadores de telefonía, que podrían entregarlo a clientes que contraten un plan determinado.
"Los operadores tienen el canal de acceso más exitoso para llevar novedades a los clientes. Pero no cuentan con un producto así", explica Leliveld.
Según el directivo, la compañía está cerca de lograr acuerdos en Japón y China. También mantuvo conversaciones con operadores de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y España.
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