La inteligencia artificial dejó este miércoles dos posturas diferentes en las Naciones Unidas. Ante la Asamblea General, Javier Milei defendió un desarrollo sin regulaciones preventivas y ofreció beneficios para atraer empresas a la Argentina. En otra reunión, ante el Consejo de Seguridad, Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, director de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, advirtieron sobre los riesgos de perder el control de los sistemas más avanzados.
Mientras Javier Milei pide IA sin límites, Anthropic y ChatGPT lo contradicen: "Podemos perder el control"
El Presidente prometió que la Argentina no regulará de manera preventiva la inteligencia artificial. Ese mismo día, los directores de Anthropic y OpenAI reclamaron controles internacionales para los sistemas más avanzados.
-
IA, Irán y Ucrania, los temas centrales del segundo día de la Asamblea General de la ONU
-
Uruguay propuso ante el BID convertirse en un hub regional de inteligencia artificial
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, participó de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la inteligencia artificial y la seguridad internacional.
“Si se gestiona mal, incluso creo que la IA podría ser un riesgo para la humanidad en su conjunto”, sostuvo Amodei. Altman, por su parte, advirtió: “Podríamos perder el control del futuro ante la IA”. Ambos pidieron salvaguardas internacionales y señalaron que el poder de esta tecnología no debería quedar concentrado en una sola compañía o país.
Las intervenciones no fueron respuestas directas entre sí: Milei habló ante la Asamblea General, mientras los ejecutivos participaron de una sesión del Consejo de Seguridad sobre IA y seguridad internacional. Sus planteos expusieron, sin embargo, distintas prioridades sobre el papel que deben asumir los gobiernos frente al avance tecnológico.
Milei prometió no regular la IA de manera preventiva
Durante su discurso, el Presidente comparó los temores actuales sobre la inteligencia artificial con los que acompañaron otras transformaciones tecnológicas, como la imprenta, la máquina de vapor e internet. Cuestionó especialmente las advertencias sobre una posible destrucción masiva del empleo y sostuvo que la IA puede aumentar la productividad y transformar la economía, la medicina y la educación.
“Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, afirmó Milei. Aunque reconoció que el desarrollo de esta tecnología exige prudencia, sostuvo que el miedo no debe llevar automáticamente a imponer controles estatales. También rechazó los escenarios que calificó de “distópicos” y argumentó que dar al Estado poder sobre la innovación permitiría a los funcionarios limitar lo que otros pueden crear.
En ese marco, anunció que buscará convertir a la Argentina en un destino competitivo para el sector. Mencionó la disponibilidad de energía, minerales críticos y talento humano, y ofreció un marco jurídico con beneficios fiscales, responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y el compromiso de no regular de manera preventiva.
Milei agregó que el desarrollo de la inteligencia artificial tiene una dimensión geopolítica. Defendió que Occidente lidere esa tecnología y dijo compartir en ese punto la visión del presidente estadounidense Donald Trump.
Las advertencias de Altman y Amodei ante la ONU
En el Consejo de Seguridad, los directores de OpenAI y Anthropic pusieron el foco en la velocidad con que avanzan los modelos más potentes. Advirtieron que sus capacidades podrían crecer sin mecanismos suficientes para evaluar su comportamiento, prevenir usos peligrosos y garantizar la supervisión humana.
Altman y Amodei reclamaron que los países participen en la definición de reglas y controles internacionales. También alertaron sobre otro riesgo: que una sola empresa o un solo Estado concentre una capacidad tecnológica con consecuencias para el resto del mundo.
El debate alcanzó cuestiones de seguridad y defensa. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido controles sobre las armas autónomas capaces de seleccionar y atacar objetivos sin una supervisión humana adecuada.
La diferencia central quedó planteada en el momento de la intervención pública. Milei prometió evitar regulaciones preventivas para favorecer el desarrollo y la inversión en la Argentina. Los ejecutivos tecnológicos pidieron establecer salvaguardas internacionales antes de que los sistemas más avanzados alcancen capacidades difíciles de controlar.



