Un conflicto diplomático por una exfuncionaria del gobierno de Rafael Correa condenada por la Justicia ecuatoriana hizo estallar la relación bilateral entre Argentina y Ecuador con consecuencias de peso. La partida de María de los Ángeles Duarte Pesantes que se hallaba alojada en la delegación argentina en ese país desde hace tres años y su posterior reaparición en la embajada en Venezuela motivó la furia del gobierno ecuatoriano que no solo decidió catalogar de persona no grata al embajador Gabriel Fuks, sino que ordenó que abandone el país, generó la réplica por parte de la Cancillería que instruyó, a su vez, la expulsión del embajador ecuatoriano en Argentina. Desde el contrabando de armas que no se registraba una tensión semejante, en un conflicto que escaló vertiginosamente en las últimas horas de ayer.
Tensión diplomática con Ecuador: expulsaron a ambos embajadores
Quito reclamó explicaciones por la fuga del país de Duarte. Luego, expulsó a Fuks. Cancillería argentina se endureció y echó al ecuatoriano.
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Mediante un comunicado oficial, la Cancillería que comanda Santiago Cafiero hizo saber su “sorpresa y profunda tristeza” por la decisión de Ecuador de “escalar el desacuerdo existente” y acusó a las autoridades de ese país de “perjudicar la relación bilateral”. En ese mismo comunicado, la Cancillería sostuvo que rechazó la concesión del asilo diplomático que solicitó la exfuncionaria condenada a 8 años de prisión por delitos de corrupción. “Era de público conocimiento que la señora Duarte Pesantes continuaba alojada en la delegación argentina”, afirmó el parte.
Asimismo, intenta clarificar el detonante: indicó que recién el lunes 13 de marzo, se pudo verificar que Duarte Pesantes “había abandonado el predio de la Embajada -sin consulta ni previo aviso a ninguna autoridad de la embajada argentina”, lo que habría sido reconocido por el Ejecutivo de Ecuador. “No existe norma internacional alguna que obligara a las autoridades diplomáticas argentinas a ejercer custodia” sobre la exfuncionaria, indicó el comunicado. Allí se endurece lo que expresa Cancillería que calificó de “inoperancia de las autoridades ecuatorianas” que Duarte haya podido salir del predio de la embajada y circulado por ese país hasta escaparse y aparecer en Venezuela. “Lamentando por lo tanto la incomprensible decisión del gobierno ecuatoriano de solicitar el retiro de Ecuador del embajador Gabriel Fuks, se ha decidido adoptar por nuestra parte la misma situación con respecto al embajador ecuatoriano en Argentina”, aseguró el parte del Palacio San Martín referido a Xavier Monge, a quien su gobierno había llamado a consulta.
Sobre el párrafo final deja una puerta abierta al diálogo pero el conflicto desatado en torno a la situación de la exfuncionaria friccionó al máximo la relación entre ambos países en un frente insospechado.
Más temprano, la Cancillería Argentina comunicó que Duarte Pesantes se presentó en la sede de la Embajada argentina en Caracas, Venezuela, y fue recibida por el embajador Oscar Laborde, junto a funcionarios de la sede diplomática.
“La señora Duarte Pesantes informó que actualmente se encuentra en Caracas -sin brindar explicaciones sobre el modo en el que lo hizo, ni si se encuentra junto a su hijo- y realizó averiguaciones sobre la documentación que nuestro país le pudiera extender. Asimismo, manifestó no tener intenciones de viajar a la Argentina en el corto plazo”, describió el texto.
Duarte Pesantes, que fue ex ministra de Transporte y Obras Públicas de de Ecuador, estuvo con su hijo, de nacionalidad argentina, alojada en la residencia de la Embajada argentina en Quito desde el 20 de agosto de 2020 y ahora se fugó.
Ayer, el viceministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Luis Vayas, convocó a una reunión al embajador Fuks, para ampliar los datos de la huida de la exministra.
Hasta ahora, no se pudo determinar si la salida ocurrió el viernes por la tarde o el sábado, como funcionarios de la Embajada comentaron en las últimas horas. El problema para Ecuador, de acuerdo a fuentes consultadas por Ámbito es que la delegación argentina avisó entre 48 y 72 horas después de lo ocurrido a sus pares locales. Esto enfureció al gobierno de Guillermo Lasso.
“El viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Vayas, recibió esta mañana en su despacho al embajador de Argentina, Gabriel Fuks. Durante la reunión, el embajador amplió la información entregada en la reunión previa de la noche de ayer sobre el escape de la señora María Duarte, quien habría salido de la residencia de la embajada argentina en Quito el viernes 10 de marzo, en horas de la tarde, aunque posteriormente altos oficiales argentinos han dado otra versión, en la que mencionan que habría salido el día sábado”, comenzó el escrito difundido por la cancillería ecuatoriana.
Durante el encuentro, Vayas solicitó asimismo las grabaciones de las cámaras de seguridad privada del predio de más de tres hectáreas de la misión argentina, las cuales le fueron negadas sin una razón en particular. “Ante ciertas imprecisiones, esta cancillería ha solicitado formalmente más información y documentos para conocer los detalles del escape de la ex funcionaria. (...) La Embajada argentina se ha opuesto a entregar los videos”, continuó el documento.
Duarte residió en la Embajada Argentina en Ecuador durante casi tres años, luego de que fuera condenada a ocho años de prisión por cohecho, un delito de corrupción en contra de la administración pública. El Gobierno argentino le concedió a ella y a su hijo el ingreso a la sede en calidad de “huésped por razones humanitarias”.
En su cuenta de Twitter, Duarte Pesantes agradeció a la Argentina y denunció a los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso. En la misma línea, contó por qué se fugó: “Decidí dejar la embajada porque al negarme el salvoconducto que me correspondía como asilada política, de acuerdo con la convención de Caracas de 1954 e impedir mi salida segura (salvoconducto), el gobierno ecuatoriano me convirtió en su rehén política. Tuve que salir bajo riesgo, pero ejercí el derecho que me asistía”, agregó.





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