Política

Trump en la Argentina: ¿la visita más fugaz de la historia?

Va a ser la séptima visita de un presidente estadounidense a la Argentina, desde que Roosevelt viajó en barco a Buenos Aires en 1936. También la más corta.

En horas llega Trump a Buenos Aires. Va a ser la séptima visita de un presidente estadounidense a la Argentina, desde que Roosevelt viajó en barco a Buenos Aires en 1936. También la más corta.

El gobierno argentino soñaba con una visita de estado de tres días y así lo había comunicado. Macri quería agasajar a quien es hoy su principal aliado internacional y agradecerle el apoyo en las negociaciones con el FMI. En su lógica, la foto con el “hombre más poderoso del mundo” es la más deseada e importante. Sin embargo, pocas horas después de las elecciones del 6 de noviembre, en las que el presidente estadounidense perdió el control de la Cámara de Representantes, la Cancillería argentina recibió la primera mala noticia: la estadía del magnate en la Argentina sería más breve y Trump abandonaría Buenos Aires a última hora del viernes, dejando a la Cumbre del G20 huérfana de su figura más rutilante.

Asumido el golpe, siguieron los planes para recibir a Trump el jueves por la noche en la Quinta de Olivos, con cena de honor que incluyera a las primeras damas Melania y Juliana. Pero este lunes el gobierno tuvo que reconocer públicamente que la esperada llegada de Trump sería aún más fugaz. Se va a ver con Macri apenas un rato en la Casa Rosada a primera hora del viernes, tras lo cual no habrá ni conferencia de prensa ni comunicado conjunto. Muy poco. Nunca antes había ocurrido algo así. Hasta Bush Jr., cuando vino en noviembre de 2005 a la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, antes tuvo una bilateral con Néstor Kirchner y luego una conferencia de prensa conjunta (donde, por otra parte, quedaron expuestas las diferencias en relación al FMI, con el que la Argentina cancelaría toda su deuda pocas semanas después).

Por estas horas la decepción del gobierno argentino debe ser mayúscula. Jorge Faurie y el “canciller en las sombras” Fulvio Pompeo apostaron todo a privilegiar el vínculo con Estados Unidos, y ahora sufren este “destrato” por parte de Trump. Tal como mostramos en Bienvenido Mr. President, las seis visitas presidenciales anteriores tuvieron una relevancia bilateral mucho mayor.

Su efímero paso por Buenos Aires no solo será la escenificación de su desdén hacia el G20 y demás instancias multilaterales, sino también hacia América Latina y el Caribe. Lleva casi dos años en la Casa Blanca y todavía no visitó la región. Evitó hasta ahora ir a México, canceló en abril su viaje a Perú y hace días la anunciada visita a Colombia, país en el que tenía previsto recalar luego de su paso por la Argentina.

De todas formas, el gobierno argentino y sus equipos de comunicación intentarán usufructuar las imágenes de Macri y Trump juntos. Pero poco más podrán mostrar. En cuanto al vínculo bilateral, se resaltarán las nuevas promesas de inversiones y de apertura a las exportaciones argentinas (se concretaría el ingreso de carnes, que fue prometido a mediados del 2015, tras una demanda del gobierno kirchnerista ante la OMC en contra del proteccionismo agropecuario estadounidense, y sigue bloqueado por tecnicismos), a cambio de la posición argentina hostil hacia los países bolivariano, renuente a la coordinación e integración latinoamericanas y funcional a los renovados ataques de Estados Unidos y Arabia Saudita contra Irán. Mientras tanto, el Pentágono y la CIA ganan influencia en la Argentina de la mano de Aguad y Bullrich.

Más allá de la posición pro-estadounidense del gobierno argentino, y del delicado equilibrio que ensayará como anfitrión del G20 para que no estallen las múltiples contradicciones geopolíticas y geoeconómicas que hoy tienen semi-paralizado a ese foro, en las calles se manifestará el rechazo a esa política exterior.

El jueves, frente al Congreso, se realizará la segunda jornada de la Cumbre de los Pueblos. Habrá durante todo el día decenas de actividades y debates, además de la posterior lectura del documento final y un cierre con festival artístico de 19 a 23hs. Sobrevolará esa emblemática plaza argentina el “Baby Trump” inflable que tanto irritó al magnate en Londres hace algunos meses. Y el viernes una enorme movilización partirá a las 15hs desde Av. 9 de Julio y San Juan y marchará desde allí hasta el Congreso, para rechazar la agenda pro-corporaciones trasnacionales del G20, el FMI y sus políticas de ajustes y la presencia de Trump en la Argentina, donde sólo el 11% de los habitantes confían en él, según la reciente encuesta del Pew Global Research.

Ese “otro mundo posible” que aspiran a construir quienes se van a manifestar durante estos días requiere enfrentar las políticas xenófobas, misóginas, unilateralistas, negacionistas del cambio climático, injerencistas y militaristas que impulsa el más poderoso de los líderes que nos visitarán esta semana. Más allá de la alfombra roja que Macri le extenderá a Trump, hay otra Argentina que reclama una política exterior no subordinada, que coordine con América Latina y establezca un vínculo más autónomo con Estados Unidos.

* Doctor en Historia. Profesor UBA. Investigador Adjunto del CONICET. Autor de Bienvenido Mr. President. De Roosevelt a Trump: las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina (Ed. Octubre, 2018) y co-editor de Estados Unidos contra el mundo. Trump y la nueva geopolítica (Siglo XXI-CLACSO, 2018). Dirige el sitio www.vecinosenconflicto.com

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