2 de febrero 2023 - 00:00

Un sensible retrato de provincia

alcarrás. La película de Carla Simón, con actores no profesionales, se llevó este año el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.
alcarrás. La película de Carla Simón, con actores no profesionales, se llevó este año el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

Hace prácticamente un año un film de bajo presupuesto, sin estrellas, “Alcarrás”, se ganó nada menos que el Primer Premio del Festival de Berlín, el Oso de Oro. ¿Qué méritos tenía para imponerse a películas de mayor cartel y argumentos más atractivos? Porque lo que esta obra cuenta parece bastante simple. Por empezar tiene una directora de marcada sensibilidad, muy buen ojo y mano hábil para exponer los aspectos dramáticos de la vida con la misma ternura con que muestra los pequeños encantos de cada día. Lo hizo en su primera obra, “Verano 1993”, centrada en una niñita que había quedado huérfana y de a poco se iba adaptando a la familia de sus tíos, y volvió a hacerlo en “Alcarrás”, que describe el último verano, y la última cosecha, de una familia de agricultores obligada a dejar el suelo en que viven.

Esa directora se llama Carla Simón. Esa niñita era el espejo de ella misma, que cuando tenía seis años su madre murió de sida. Esa familia es el espejo de otras que ella conoce, de sus días de verano en el campo cerca de Alcarrás, un pueblo a mitad de camino entre Lérida y Zaragoza que no se diferencia de ningún otro pero, quizá por eso mismo, lo que ahí vemos tiene alcance universal. Y son sus mismos habitantes los que actúan, muy bien dirigidos, y con tanta naturalidad que más de uno creerá estar viendo un documental. La historia, ya se dijo, parece simple. En medio de una plantación de duraznos, instalada en una casa con piscina, vive desde hace tres generaciones una familia de arrendatarios. El acuerdo de arriendo fue de palabra, nunca hubo papeles. Ahora el dueño del campo quiere cambiar los durazneros por paneles solares. Los agricultores tendrán que irse. Pero antes cosechan las frutas, cazan conejos, discuten y luego se juntan a comer, van a la fiesta del pueblo, todavía no han de disgregarse. Ajenos a ese feo porvenir, los niños juegan continuamente felices, comen sin permiso, cometen travesuras, cantan (y divierten al público, la película perdería la gracia sin los niños, y solo quedaría la tristeza de un mundo que se pierde).

“Alcarrás” (España-Italia, 2022). Dir.: C. Simon; Int. no profesionales.

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