2 de enero 2023 - 00:02

Gustavo Idígoras: “Vamos a tener cuatro meses críticos por falta de mercadería”

El titular de la CIARA-CEC se refirió a la reciente asunción de Lula Da Silva en Brasil. Además, en diálogo con Ámbito, detalló que con el “dólar soja II” se superaron las metas establecidas.

Gustavo Idígoras

Gustavo Idígoras

Gentileza Campo en acción

El titular de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, habló con Ámbito sobre el resultado del dólar soja II y sobre el impacto de la sequía.

Periodista: ¿Qué balance hace de la segunda etapa del dólar soja?

Gustavo Idígoras: El Gobierno tenía una necesidad de divisas de u$s3.000 millones y cerramos el mes en u$s3.750 millones, de los cuales u$s3.150 millones fueron con el dólar soja. Si bien fue un mes complejo, también fue productivo para quienes aún tenían soja porque en Argentina se pagaron valores por encima de la región. Fue la primera vez en 10 años que no sólo se pagó sin retenciones, sino que se pagó por encima de las retenciones. El productor que pudo hacerlo se sintió bastante satisfecho y el Gobierno también, porque necesitaba dos cosas: divisas para cumplir las metas del FMI y tener reservas para afrontar un 2023 complejo y, por otra parte, recaudación fiscal, porque recordemos que una de las metas era lograr el 2,5% de déficit y eso se alcanzó también por el ingreso adicional de los derechos de exportación.

P.: ¿Cómo impactan la sequía y el ingreso de dólares en el resto de la economía?

G.I.: La sequía que estamos atravesando va a llevar a que, cuando uno quiera cambiar el celular, una notebook o un televisor o quiera un repuesto de un vehículo que sea importado entre febrero y mayo no lo encuentre. No porque el fabricante no lo quiera, sino porque no estarán los dólares para comprarlos. Hubo sequía y no habrá maíz para traer los dólares que la Argentina va a necesitar. Hay una relación muy directa entre el campo y la economía que a veces la sociedad, sobre todo urbana, no visualiza. Si el país pasa una sequía, lo sufrimos todos y, si tiene una buena cosecha, estamos en condiciones de crecer. Acabamos de cerrar el mejor año de la historia, con exportaciones agroindustriales por u$s40.500 millones, muy por encima de las u$s25.000 millones de promedio.

P.: ¿Por qué a pesar de que el sector aportó más, tampoco es suficiente?

G.I.: Porque la macroeconomía no está estabilizada y otros sectores no están en condiciones de exportar. Y, además, porque desde hace 100 años seguimos dependiendo del clima. No hemos logrado desarrollar otros sectores por fuera del agroindustrial. Esperamos que el gas licuado, el petróleo o el litio, puedan aportar porque la argentina agropecuaria necesita que Vaca Muerta funcione para que llegue el día en que se eliminen las retenciones porque la necesidad fiscal se va a reducir sensiblemente ante el ingreso de divisas y pago de impuestos de parte del sector petrolero.

P.: ¿Les sigue preocupando la capacidad ociosa de la industria?

G.I.: Ese es un tema central y crítico porque tiene efectos macroeconómicos para el país. Nuestra producción de soja lleva 10 años estancada cuando en EE.UU. creció 35% y en Brasil 100%, porque el mundo demanda más harinas y aceites. En Argentina perdimos lo mismo que el país le debe al FMI sólo por la falta de crecimiento de la producción de soja. Pero la capacidad ociosa lleva a que tengamos muchos costos internos que cubrir y sin stocks, y cuando se anticipan las ventas de soja, como pasó ahora, lo que va a ocurrir a principios de año será una situación de un ritmo de venta extremadamente bajo. Será un verano complejo porque por la sequía perdimos 10 millones de toneladas de trigo de las cuales entre 6 y 7 eran de exportación, pero también perdimos el maíz de primera que eran 8 millones de toneladas de exportación que cubrían la necesidad de dólares entre marzo y abril. Estamos cruzando los dedos para que el régimen de lluvias sea bueno y tengamos una soja que, aunque sea tardía pueda ser sembrada en la mayor cantidad de superficie posible, pero mientras tanto, vamos a tener cuatro meses duros y críticos por falta de mercadería y eso va a impactar fuertemente en la Argentina. Mientras pasa esto, Brasil va a tener una cosecha récord y está moliendo cada vez más. Estados Unidos descubrió un nuevo biodiésel que sustituye plenamente al diésel, que es el aceite hidrogenado y le va a sobrar harina para vender, que es justamente lo que vende la Argentina. El mundo se está moviendo mientras nosotros estamos estancados.

P.: ¿Qué mirada tiene sobre lo que ocurre en el resto del mundo?

G.I.: Estamos en un mundo muy inestable. A la Argentina le va bien cuando el mundo se estabiliza, porque come más, porque tiene más ingresos y pide más alimentos argentinos. Entonces los bancos (de afuera) nos quieren prestar plata. Cuando hay conflictos bélicos, se genera inestabilidad por razones exógenas a la oferta y la demanda de la producción y comercialización de alimentos. Todo eso impacta mucho porque crece el costo financiero para las empresas que exportan. Vamos a ver qué pasa en la región con la asunción de Lula y si efectivamente el Mercosur se fortalece. Argentina necesita imperiosamente de un Brasil con mucha energía que traccione y nos ayude a salir adelante.

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