El índice Dow Jones Industrial cerró noviembre 20% arriba de sus mínimos del mercado bajista. ¿Un nuevo mercado bull? El rally traspasó la divisoria de aguas convencional -la valla de 20%- pero su orfandad es notoria. Un avance liderado permanentemente por el Dow Jones -sin que el S&P 500 o el Nasdaq, los índices más agresivos, tomen la delantera- siembra más sospechas que convicciones.
Wall Street bajó un cambio. Su osadía también es datadependiente
-
Ades, analista en Wall Street: "Si el panorama externo se complica, tal vez haga falta una corrección del tipo de cambio"
-
Wall Street sufrió su quinta baja semanal consecutiva y el petróleo se consolidó arriba de los u$s100
Jerome Powell
A simple vista se lo juzgará un movimiento contra tendencia antes que la instalación de una tendencia nueva. Y la especialidad de los mercados bajistas es cultivar incursiones punzantes que se frustran una y otra vez. Se diría que la rebeldía de la inflación es la espada de Damocles pero lo que se teme es el precio a pagar por dominarla. Más dura la porfía, más probable que la Fed tenga éxito pero antes necesite cavar una recesión profunda. Y si es así, obstruirá el paso a los toros.
No obstante, Wall Street se animó a la aventura de un quinto rally (en el actual reinado de los osos) a partir de los malos números de inflación de septiembre conocidos el 10 de octubre. Después de cuatro fracasos no es un indicio de coraje despreciable. El ascenso se confirmó cuando se supo de la mejoría de la inflación núcleo de octubre. Pero la batalla se libra mes a mes y anuda progresos y retrocesos. Octubre fue promisorio en todos los frentes. Pero es solo una golondrina y la Bolsa aspira a un verano. ¿Se habrá repetido en noviembre? La previa, la publicación del índice mayorista, provocó el viernes una desazón. Conste que no es un predictor de la inflación al consumidor, pero rima. Y la Bolsa se curó en salud.
El Dow cayó 2,8% en la semana. El Nasdaq, 4%. El Russell 2000, 5%.El rally se pone a prueba. Mañana se conocerá la inflación minorista y el miércoles la Fed culminará su reunión. La inflación son tres sagas en una, dijo Jay Powell en Brookings.
Un monstruo con tres cabezas. La de los precios flexibles opera en plena caída (aunque los precios internos de los alimentos no dan aun el brazo a torcer). La escasez de energía no se resolvió pero la dinámica de sus precios se desinfla sin aguardar a que fluyan los sustitutos. Los futuros de crudo, por caso, se codearon con los 130 dólares el barril en marzo, y hoy no alcanzan los 80. La inflación de los servicios de vivienda también sucumbe aunque todavía la metodología con que se construyen los índices inflacionarios no lo registre.
“El mercado inmobiliario está colapsando como en 2008”, dijo el CEO de RH, una empresa que provee mobiliario y equipamiento residencial. La inflación que sí ofrece resistencia es la del resto de los servicios. Sí o sí la Fed debe disciplinarla si quiere erradicar el problema y volver a la estabilidad pre pandemia. Y allí talla el aumento de los salarios. ¿Crecen al 6% anual y no al 4% como corrigió el informe de empleo? ¿Y a más de 7% en el margen?
Su medición, que no distingue los cambios en la composición de la masa salarial en función de distintas categorías de trabajo, coincide con otras más precisas. Los salarios crecen a un ritmo en torno a 6% / 6,5%. No se aceleran, pero tampoco ceden como la política monetaria necesita.Wall Street ensaya un round de estudio. Su osadía depende de la data. Querrá ver la inflación de servicios y también la interpretación de la Fed. Cuando Powell enfatiza que no quiere cometer el error de apretar de más se aleja del libreto de Jackson Hole.
Cuando la Fed eleve la tasa 50 puntos base el miércoles y no 75 se podría pensar que ya no es la inflación de los bienes raíces la que lo desvela -20% en abril según Case Shiller y la mitad ahora- sino una recesión inmobiliaria. Y aunque no sea 2008 no podrá tomarse a la ligera a medida que se ponga más pesada.
¿Cambia la prioridad de la política monetaria? Nada es para siempre. En 2020 era salir de la trampa del covid. En 2021, afianzar la recuperación aun cuando la inflación trepó a 7%. Combatirla sí se colocó al tope de la agenda este año. Y se hizo con todo vigor. ¿Y 2023? La Fed ya decidió reducir el calibre de la munición, lo que no le impide seguir con los disparos. Pero no desestabiliza las tasas largas, y de hecho, ya generó una caída abrupta de las tasas hipotecarias. Si la inflación afloja, el proceso apenas si requiere un moño. Si se resiste, Wall Street sabrá apreciar las sutilezas del nuevo Powell. Con una ayuda de Santa Claus podrá retomar el rally aunque cargue en la mochila el regalito de una probable recesión.
- Temas
- Wall Street
- Dow Jones




Dejá tu comentario