24 de mayo 2013 - 19:13

En esta década ganada volvimos a tener una causa

Martín Fresneda.
Martín Fresneda.
Por Martín Fresneda, especial para ámbito.com.-

Si uno se pone a pensar qué ganamos en una década, uno tiene que decir que ganamos la Patria, volvimos a cantar el himno, volvimos a tener causa. Néstor Kirchner nos invitó a un sueño y estuvimos dispuestos a transitarlo y, en ese camino, encontramos el camino entre el gesto y la palabra. Encontramos la simpleza desde la complejidad de la realidad a lo cotidiano de la política. En estos diez años encontramos lo que perdimos en casi cincuenta, después del ´55. Encontramos y nos encontramos con los logros que siempre soñamos tener.

La política es recuperar los lazos afectivos con el Pueblo. Cuando a muchos de los que nos tocó ser víctimas del terrorismo de Estado pensamos en eso, nos perturba positivamente y nos emociona cuando por primera vez en la historia un Presidente como Néstor Kirchner va a uno de los principales ex centros clandestinos, como fue la ESMA, y se reencuentra con la historia y la posibilidad real de transformarla; se reencuentra con la manos de sus compañeros que no están, y los que siguen, los que lucharon y que dieron todo, sus días de militancia, su ausencia y su familia, hasta su vida. Y ese reencuentro es el reencuentro con la Patria, es el reencuentro que lo llevó a Néstor a dar un mensaje de hacia dónde iban los rumbos de una Argentina distinta. Nos movilizó, nos consternó y nos invitó a volver a creer, que no es poco para los que vivimos en tiempos difíciles con los resabios y las consecuencias de la dictadura, de la conflictividad social, las negociaciones por impunidad de algunos sectores que no estaban dispuestos a dar cuenta del horror.

Venimos de la banalización de la memoria y de la política, venimos de una resistencia en los ´90 en donde formar parte de nuestra generación, los hijos de los que lucharon, era prácticamente tener que rendir cuenta nosotros por nuestros padres. En donde nos decían que éramos los hijos de uno de los demonios que habían existido. Después vinieron las luchas por cuidar los retazos de Estado que quedaban; estar en contra de la Ley de Educación Superior, de la privatización del sistema de reparto, contra la flexibilización laboral, contra la privatización de Aerolíneas Argentinas y de los trenes.

Nos asociamos con los sectores más marginales en aquellos tiempos en donde tuvieron que surgir movimientos piqueteros. Incluso hasta llegamos a poner en duda la representatividad del sistema republicano por la gran traición al Pueblo argentino. Se ensayaban en los barrios y en las asambleas populares modelos de democracia directa. En definitiva, luchamos y fuimos víctimas de la persecución de la protesta social.

Para encontrar los puntos fundamentales de la década ganada tenemos que ser muy conscientes de todo lo que perdimos. Y en esta década ganada no solamente ganamos todo aquello que perdimos sino que superamos ese estándar y fuimos mucho más allá. Y digo "fuimos" porque Néstor no sólo nos enseñó a transitar un sueño, sino que nos enseñó que para transitarlo debíamos construir organizaciones, y debíamos por sobre todas las cosas incorporar el concepto de lo colectivo. Entonces hoy hablamos ya como parte de un proyecto, después de que Néstor, Cristina y los compañeros que lideraron este proceso político, supieran mostrar a la sociedad y a la juventud que se podía, que no existen imposibles, o que esas barreras de lo imposible se podían correr cada vez más y más, y avanzar.

Y nos mostraron que se podía generar un proceso de transformación en la Argentina con las herramientas del sistema democrático de un Estado de derecho. Conceptos y valores que tenían que ver más que todo con la transformación del sujeto político, no necesariamente con la transformación de la estructura en la regla del sistema. El sujeto político es el sujeto capaz de tener coraje y desafiar a las corporaciones, al establishment, a los organismos internacionales, e incluso al imperialismo. El "No al ALCA" fue un punto de inflexión que nos asoció con lo mejor de nuestra Latinoamérica, en un proceso en el cual nos fuimos reencontrando también con la posibilidad de soñar con una Patria Grande.

Nuestra visión con la incorporación de la memoria como herramienta política de análisis de la realidad nos llevó también a tener un revisionismo de la historia, rescatando lo mejor que tuvimos en las gestas de la constitución de nuestra Patria, y en lo que fueron las conquistas de derechos originarios en aquellos tiempos. Y que en esta década, ese sujeto político, ese hombre que se llamó Néstor Kirchner y nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner nos mostraron que con convicción, con coraje, con amor y con sensibilidad por nuestro Pueblo, podíamos recuperar todas esas banderas. Y no solamente recuperarlas para desempolvarlas, sino para convertirlas en políticas de Estado.

Si uno tiene que hablar de la década ganada, necesariamente tiene que hablar de lo que nos costó a los argentinos, porque si no valoramos eso, nunca vamos a poder valorar lo que tenemos. En ese ejercicio de memoria, es que aparecen también los sueños de los que no están. Aparecen con mucha fuerza los pañuelos blancos, y aparece también nuestra generación, la generación de los hijos, empezando a ponerle colores a la vida. Y esos colores están ligados también a que sólo fuimos preparados con la acción inclaudicable de un Estado que empezó a ser presente, que nos incorporó a todos los que en otros tiempos fuimos desatendidos por el Estado; que nos incorporó a muchos con Memoria, Verdad y Justicia, a otros con igualdades de derechos reconociendo su posibilidad de elección sexual o elección de identidad de género. Reconociendo el rol difícil, complejo, cultural de la mujer, invitándonos también a construir una perspectiva de género. Reconociendo e incorporando con derechos a los pueblos originarios y campesinos, y a quienes a través del Programa Patria Grande y de la nueva Ley de migraciones pudieron también incorporarse y ser parte de esta gran Nación, como también el reconocimiento y la incorporación de los descendientes afro en Argentina que habían sido borrados de nuestra historia. A todos aquellos que incorporó y que no tenían derechos porque no tenían trabajo y formaban parte de los sectores más vulnerables y marginados de la Argentina, después de habernos mentido durante décadas y décadas de que era imposible tener un sistema que incorpore a toda la población para alcanzar una Argentina con pleno empleo y sin pobres.

Recuperamos el sistema público previsional de reparto y las herramientas que permiten hoy tener una Argentina con muchos sectores que fueron empobrecidos y marginados durante tanto tiempo y que hoy son protagonistas de la ampliación de derechos, con asignación universal, con derechos a la educación y a la salud a través de esta inclusión.

Somos miles los argentinos que fuimos excluidos en otros tiempos por un Estado raquítico, y hoy nos encontramos como parte, con la sensación de estar contenidos, la sensación de que aquellas voces que alguna vez fueron excluidas hoy son voces que aparecen por todos los rincones del país gracias a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Y creo que nuestra lucha, la lucha de los organismos de derechos humanos, hoy está desde el Estado, con una perspectiva institucional. La queremos compartir como un logro y como una experiencia de vida. Como una experiencia que nos permite ser felices, porque Néstor nos mostró que hacer lo que uno está convencido es la satisfacción más grande que se puede tener. Nosotros estamos haciendo lo que estamos convencidos, y eso es lo que nos caracteriza como generación, como funcionarios, como militantes, porque en definitiva vamos tras un sueño, y no hay especulación posible en ello.

Amamos nuestra Patria y tenemos un sentido muy profundo de pertenencia con nuestra gente. Esos valores son los valores más importantes que nosotros vamos a dejar en la historia del país en esta década ganada. La libertad es patrimonio del Pueblo argentino desde hace más de doscientos años. La igualdad, como nos dijo la Presidenta en el Bicentenario, es la tarea para los tiempos venideros. Es nuestra lucha, la de siempre, pero es la oportunidad la que tenemos hoy.